miércoles

Conmemoración del 19 de febrero


Salto paracaidista en guerra en Erkun (Sidi-Ifni 1958)

Un relato con fotos facilitado por el veterano paracaidista del 12º curso del E.T. José Luís González Vicente.


"La importancia de la fecha del 19 de febrero, para un paracaidista de la Bripac, excombatiente de Ifni, no podía dejar pasar por alto la conmemoración del único salto paracaidista en guerra, que la hoy Bripac, antes Banderas Paracaidistas, han efectuado en toda su historia.

Un salto en el que intervinieron los tres ejércitos. El Ejército del Aire, con sus Junkers-52, llevando paracaidistas, y los Heinkel 111 conocidos como "Pedros", ametrallando la zona de salto y alrededores, así como los Messerschmit, conocidos como "Buchones".


El Ejército de Tierra, con la actuación de la Primera Compañía de la Primera Bandera, al mando del entonces capitán D. Prudencio Pedrosa Sobral, con el apoyo sobre tierra de la Segunda Bandera Paracaidista, La Legión, los Tiradores de Ifni y otras fuerzas.

El Ejército del Mar, con la actuación del crucero Galicia y el destructor Almirante Miranda, aunque de los ochenta y ocho obuses lanzados, solo llegaron once de ellos a explosionar.
El operativo que el Mando decidió para esta ocasión, fue el que se detalla a continuación:



Así que llegado el día 19 de febrero de 1958 y tras varias dilaciones sobre si se saltaba o se suspendía el salto, en el aeródromo de Sidi-Ifni, los motores de 13 aviones Junkers-52 de la 36 Agrupación del Ejército del Aire, de Gando (Las Palmas), atronaban el aire con un ensordecedor ruido de motores, mientras que nosotros, los de la 1ª Cía. de la Primera Bandera de Paracaidistas del E.T., al mando del Capitán D. Prudencio Pedrosa Sobral (fallecido en 2004 como Teniente General), nos preparábamos con el equipo de salto y de combate.

A todo esto el Capitán Pedrosa cambiaba impresiones con sus tenientes para la acción que se iba a realizar.
Primera Sección; el Teniente Ricardo Boñita Benito. En esa sección estaba encuadrado J.L.G. Vicente.
Segunda Sección; el Teniente José Galera Sánchez Serrano. A esta sección pertenecía J. Conejo López.
Tercera Sección; el Teniente Pablo Cayuela Fernández.
Quinta Sección de ametralladoras; el Teniente Juan Antón Ordoñez.

A las 14.00 horas del mencionado día 19 de febrero de 1958 embarcábamos la 1ª Compañía y la sección de ametralladoras, en los 13 Junkers dispuestos.
La importancia dada al salto por el Mando, lo acredita el hecho de que hasta tuvimos observadores. Como "Observadores" venían en otro avión, el Teniente Coronel Jefe de la Agrupación D. Ignacio Crespo del Castillo; el Capitán de Estado Mayor D. Juan Antonio Gómez-Zamalloa Menéndez, y un periodista inglés llegado para cubrir la información.
Llegado el emocionado momento, los Junkers despegan adentrándose en el mar para al cabo de un rato girar a la derecha de la marcha y situarse sobre la vertical de la zona de Tabercut sobrevolando sobre la cabila de Erkunt.
Cerca de allí en tierra, estaba La Legión en apoyo del inminente lanzamiento de paracaidistas.


Detrás del Capitán Pedrosa todos los demás saltaron como un solo hombre. ¡¡Abajo valientes!!


Y allá van los componentes del 12º curso de paracaidistas del E.T. que con solo los saltos reglamentados del curso en Alcantarilla nunca han vuelto a saltar hasta ahora, siendo este el primer salto en la Bandera y el primer salto en guerra.
Los sentimientos se entremezclan y en ese momento no hay tiempo para analizarlos. El "tira palante que viene el comandante" es lo que impera y así lo hacemos.
La toma de tierra se produjo de un modo dispar. Mientras unos no tuvieron ninguna anécdota que contar, otros cayeron encima de las chumberas como Espí y yo mismo, con pinchos enormes que se nos clavaron precisamente allí y que tardaron en ser expulsados. Alguno que otro como Lusilla, cayeron encima de los tejados de las casas morunas y se rompieron algún que otro diente.
Otros.....bueno, otros cayeron en distintos lugares, pero todos nos agrupamos enseguida al lado de los oficiales de cada Sección, iniciándose rápidamente la marcha sobre el poblado, al mismo tiempo que se escuchaban las explosiones y tiroteos de las fuerzas que actuaban por otros lugares de la zona.
Al poco rato, con la huida de los moros, se hizo la calma, tomamos posiciones en las alturas construyéndose unos parapetillos con piedras, y......¡! Se hizo un silencio impresionante¡!

El Capitán Pedrosa nos dijo después, que los de los barcos se habían emocionado al contemplar el espectáculo, jaleándonos desde las cubiertas de los mismos. Pero nosotros ni nos enteramos, claro.

Yo no sé a vosotros, pero a mí, el recordar aquellos acontecimientos, me produce un escalofrío de emoción, al mismo tiempo que se eleva a la enésima potencia el sentimiento de orgullo paracaidista del E.T. y no puedo por menos que gritar, bien alto y claro:
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!
¡¡¡VIVA LA BRIPAC!!!

Y así finalizó la operación Pegaso. Solo un pequeño grupo de moros se atrevió a disparar algún tirito, pero fue abatido por los de las ametralladoras. Los demás salieron por piernas de allí, más bien por patas de camello y algún que otro vehículo destartalado.

El trato dado por nosotros a los nativos no contendientes de la cabila de Erkúnt, fue sumamente correcto. No les molestamos en absoluto. No les dejamos sin gallinas ni nada (entonces ya no pasábamos hambre....), incluso se les hizo alguna carantoña a algún niño poniendo de manifiesto que para nosotros, eso de "enemigos" nunca lo habíamos sentido como tales.

Sobre las 20.00 horas de la tarde-noche y una vez que se reunieron con nosotros las fuerzas del Capitán Quintas Gil y que recogimos los paracaídas que habían quedado tirados en el suelo, entonces se procedió a dar media vuelta para encaminarnos en camiones de regreso a Sidi-Ifni. Llegamos a las 22.00 horas de la noche más contentos que unas pascuas sin saber en ese momento que la Operación Pegaso había tenido un alto precio en sangre.

Los paracaidistas muertos en combate en Erkunt fueron:
Los cabos; José González Hoosrtigüela y Pedro González Jordán, y el C.L.P. Francisco Mestre Monteagudo.
A ellos tres y a todos nuestros compañeros muertos, heridos y desaparecidos en los distintos combates llevados a cabo en la Guerra de Ifni, mi homenaje más profundo, en la seguridad de que nunca serán olvidados.

José Luís González Vicente ante una placa recordatoria del lema paracaidista, situada en las escalerillas que daban acceso a las Compañías en Sidi-Ifni".

FIN.

Desacuerdo y opinión


Tomado del blog de Adolfo Cano Ruiz


Esto de la guerra de Ifni Sahara es la leche.
Después de 56 (ahora ya van 60) años, unos salen, cuando no en la prensa escrita o digital, en relatos de opinión y otros llamados históricos; y que salvo raras excepciones, todos hablan de lo mal que lo pasaron en aquella guerra, en la que por supuesto no estuvieron, o con que gracias a ellos se consiguieron victorias en la muy nefasta guerra de Ifni. 

Hace unos días, leí un relato de los llamados históricos de nuestra Armada.

Operación Orión, en aguas de Ifni.  Escrito por Antonio Herrero Andreu.

“Sin lugar a duda alguna, y para comprenderlo, no hace falta ser ningún experto para aseverar que en aquella guerra de Ifni/Sahara sin la valiosa colaboración de la Armada, difícilmente, por no decir imposible, el Ejército de Tierra hubiese podido cumplir y alcanzar los objetivos previstos en todas las misiones que se le encomendaron. Fue la Armada la que transportó miles de toneladas de víveres, municiones y diversa mercancía, así como traslado de tropas, lo mismo a Ifni que a El Aaiún, y lo más importante, su potente artillería de los buques de la flota, la que hizo desistir de los ataques al enemigo y retirarse en la mayor parte de los casos en auténtica desbandada……………………”

Claro está que una cosa son los proyectiles lanzados, y otra muy diferente los que alcanzaron el objetivo previsto. Un aparato, mandado por el capitán Casanovas, que tenía la misión de corregir el tiro naval sobre la costa, dio el siguiente parte al regresar a su base: “Se voló sobre zona objetivo comprendida entre Tabelcut y Río Taguia, a una altura de 650 mts. Se observaron 11 impactos artilleros. En la zona de Tabelcut tres, en la zona Id Buchini seis, y en la zona Erkunt dos»

Es decir, según la Armada habían sido 88 los disparos efectuados desde los buques de apoyo sobre los diversos blancos asignados, pero la observación aérea daba cuenta de que solo se habían visto 1impactos artilleros. Casi un 85% de los proyectiles ni tan siquiera habían estallado.
Claro está que tampoco la Aviación podía estar muy orgullosa de sus resultados pues en el bombardeo inmediatamente anterior al salto sobre Erkunt, realizado para ablandar las defensas y facilitar el lanzamiento de los paracaidistas, el capitán Perera, al mando del aparato, da el siguiente parte: “En la primera pasada se lanzó una bomba que no explosionó y en el viraje de salida se soltaron tres bombas, que quedaron enganchadas, cayendo al mar, explosionando dos. En la segunda pasada se lanzó una que no explosionó. En la tercera cinco que cayeron a la derecha y bien en alcance. En la cuarta se lanzaron diez, quedando una enganchada, que se lanzó al mar. Las nueve cayeron bien en alcance y dirección»

Resumiendo: de las 20 bombas lanzadas la mitad no estallaron o se perdieron, es decir sólo un 50% de efectividad. Al menos los porcentajes eran mejores que en la Armada

Por
mi parte puedo dar fe de que en la Operación Diana, en la que participé con el IV Tabor, el apoyo naval  (el Canarias) con frecuencia caían sus disparos en la ladera de nuestra cota (admitiendo la dificultad por lo cercano de la cota que había que ocupar si o si). Del apoyo aéreo mejor no hablar, pues en vez de bombas tiraban bidones de gasolina. Lo cierto que cuando íbamos a recuperar la cota, el moro estaba esperando sin una baja.
No está en mi ánimo el desprestigiar a ningún cuerpo del Ejército español, pues si bien, los del ET no tuvo ningún medio aceptable para enfrentarse a un enemigo mediocre, igualmente la fuerza naval y la del aire no tenía medios para desempeñar su función. Haría un añadido para las fuerzas del SMO, que fuimos tratados como a esclavos, dirigidos por amos que defendían su “cortijo” Sidi Ifni, apoyados por incompetentes desde Madrid, que rezando el rosario y dándose golpes de pecho, les importaba un carajo los muertos que pudieran haber, siempre que no se molestase al moro.

Contar la verdad, ayuda a conocer la verdadera historia de aquella nefasta guerra que algunos militaristas con excesivo amor patrio y por no avergonzarse, se empeñan en que los muertos, “desaparecidos” heridos, prisioneros lo hicieron por defender la Patria. Que es un honor ¿Qué Patria? si los muertos, los hubieron entre noviembre y diciembre del 57 (la mayoría), y Franco ó Carrero Blanco, hicieron por decreto la provincialización de Sidi Ifni y el Sahara, el 1 de enero del 58.



domingo

El avance









































Día 1 de Diciembre de 1957

Mientras una Cía. ha atacado y asaltado Biugta, las otras han ocupado en rápida carrera las alturas del Este (cotas 400 y 420) para cortar la retirada enemiga con dirección al Mesti.
Después de un corto y merecido descanso, se reanuda el avance en dirección al Mesti, dejando en Biugta una pequeña guarnición, con la misión de mantener la posición a toda costa.
En la marcha que se realiza en dirección al Mesti, el enemigo de vez en cuando realiza disparos aislados a gran distancia, que no son tenidos en cuenta, pues se prosigue el avance hasta el barranco de Asendi Higuerialem sin contestarlos, pero tomando la precaución de rodear los poblados para evitar nuevas emboscadas.

Al llegar a las proximidades del barranco citado, el mando de la Bandera ordena ocupar la cota 300 y establece una Base de Fuegos, para apoyar el paso del barranco, que tiene mucho desnivel con laderas muy cubiertas de cactos y tabaibas, además de innumerables vaguadas aptas para emboscarse.
Toda la carretera tanto a la bajada del barranco como la subida opuesta está barreada fuertemente por bloques de piedras y ramas.
Al iniciarse el paso del barranco, se realizan unos disparos de mortero sobre los espolones de la ladera opuesta y de pronto se ve al enemigo huir a la desbandada, uno de los disparo ha caído sobre un grupo enemigo y se produce el pánico, su huída es perseguida por los disparos de las ametralladoras y las Cías. del primer escalón se lanzan en su persecución sin darles descanso, se pasa el río sin novedad y se prosigue el avance, imprimiendo al movimiento la máxima velocidad, para aprovechar la luz natural.

Solo falta por ocupar el último objetivo, el Puesto de Policía de Zoco de Arbaa de Mesti que se divisa a lo lejos.
Despliega la Bandera cubriendo un amplio frente a ambos lados de la carretera y mientras una Cía. asalta y ocupa la casa de Bija- Alassa (verdadera fortaleza) y posteriormente el poblado, haciendo huir al enemigo que sitiaba el Puesto, otra Cía. se lanza por el Sur para envolver y establecer contacto con los sitiados.

Se penetra en el Puesto de Policía a las 18,20 horas.
En esos momentos, mientras parte del poblado es una hoguera provocada por las explosiones de las bombas de mano, sitiados y liberadores se abrazan entre gritos de ¡Viva España!. La emoción de esos momentos es inenarrable, hombres barbudos, sucios, famélicos, con el brillo de la decisión de los héroes en sus ojos, se abrazan a los paracaidistas llorando de emoción y alegría.
El enemigo desencadena de pronto desde la cota 356, un violento fuego de armas automáticas que es callado con unos oportunos disparos de mortero. Transcurre la noche con un continuo paqueo por parte el enemigo, que al parecer no se resigna a soltar una presa que consideraba segura.

Es verdaderamente admirable la resistencia efectuada en el Puesto por los sitiados, las ventanas sin protección apenas, dejan pasar los disparos que se estrellan contra las paredes interiores cuando no salen por otra ventana opuesta, se hace obligado el andar a gatas.
Los suministros lanzados desde avión han caído en su mayoría en terreno de nadie y por las noches han tenido que efectuar salidas para recogerlos.
A pesar de 8 días de asedio en estas condiciones, no han tenido ni una baja y su moral no ha decaído en un solo instante.

En el Puesto, se realiza una reunión de Jefes de Unidad para estudiar la retirada.


miércoles

Capitán Pedrosa





































Un relato de José Luís González Vicente. Veterano paracaidista en la Guerra de Ifni.



Cuando el fuego del enemigo arreciaba y la duda comenzaba a mostrarse en nuestros rostros, surgió la figura del capitán Prudencio Pedrosa Sobral que con un gesto rayano en la inconsciencia, pero digno de los viejos africanistas del Rif, dio nuevos ánimos a sus jóvenes paracas.

No hace falta echar mano de ningún libro. Estábamos allí, pegados a él, por cierto.

Comenzó a pasearse por delante de los parapetos de piedras con su varita mágica, que era una caña de bambú con guarnición, creo que de plata, que siempre llevaba, arengando a todos. Fuimos testigos de cómo una ráfaga de ametralladora le levantó polvo de los pies, y el “ tío” apenas hizo un ademán de quitarse el polvo.

El comandante Soraluce, viendo el cariz que tomaban los acontecimientos, decidió que lo más sensato sería abandonar cuanto antes el Mesti, so pena de que el enemigo consiguiera concentrar más efectivos y acabara él mismo cercado con toda su Bandera.

Dice “En la oscuridad y completo silencio nos fuimos replegando sin que se diesen cuenta y volvimos a Biugta sin una sola baja. Resumen del día primero, 26 kilómetros de marcha, de ellos 12 kilómetros combatiendo sin parar”.
“Me encontré con la papeleta que desde una altura, Yebel Busgadir, nos sacudían a placer con unas diez o doce ametralladoras, pedí enlace a los aviones y después de un poco de bombardeo aéreo y morteros, nos lanzamos de nuevo al asalto, al vernos ir en serio, huyeron y asómbrate, sin una sola baja por nuestra parte, ocupamos el reducto enemigo más importante de la zona centro, aquí dormimos la noche del día 2 al 3. Resumen unos 18 kilómetros y otro combate»

Fue la 2ª Cía. del teniente Cassinello la que dio el asalto al Yebel Busgadir. El hecho de que fuera siempre ella la encargada de las misiones más complicadas tiene una explicación muy simple: en toda la 1ª Bandera era la única compañía que estaba al completo y con soldados veteranos, pues la lª Cía. solo tenía un montón de novatos, la 3ª Cía. no contaba más que con un puñado de cabos y sargentos, que no podían ser empleados como carne de cañón pues se los necesitaba para poder encuadrar a nuevos voluntarios, la 4ª Cía. era de plana mayor y la 5ª Cía. de armas pesadas.

Una vez más los moros habían rehuido el combate, y lo que el comandante Soraluce califica de fuga no era más que la aplicación de la táctica guerrillera de escabullirse cuando el enemigo es superior.

La jornada del día 3 de diciembre transcurrió en medio de una relativa tranquilidad, tras la intensa actividad de los dos días anteriores. Nos dedicamos a descansar por una parte y a fortificar y consolidar la posición de Biugta pues el comandante, que ignoraba que el previsto salto de la Agrupación B había sido suspendido, se disponía a proteger la retirada tanto de aquélla columna como de la que mandaba el teniente coronel Maraver.

Se recibió un radiograma procedente de Sidi Ifni disponiendo que la 3ª Cía regresara de inmediato a la capital para incorporarse a una columna que debía operar al norte del territorio.

Al capitán Quintas le dolió en el alma tener que mandar a sus hombres que se pusieran en marcha. Sabía que el esfuerzo físico exigido a la tropa era excesivo, y que la Bandera estaba derrochando sus energías en continuas caminatas bajo un sol de plomo, pero una orden era inapelable y había que cumplirla, así que él fue el primero en coger el casco y ponerse en marcha.
Pero las penalidades de la 3ª Cía. no acababan allí, pues tan pronto llegaron a la capital se enteraron de que la misión para la que habían sido llamados se había suspendido, y que ahora debían regresar otra vez a Biugta escoltando unos camiones de abastecimiento.
Una vez más la falta de algo tan indispensable como una radio por compañía, cuando lo normal en un ejército moderno es una por sección, iba a ser la causante de que unos soldados derrengados tuvieran que realizar un esfuerzo suplementario e inútil, puesto que no se pudo avisar al capitán Quintas de que la operación prevista había sido anulada hasta que no llegó a Sidi Ifni.


Dice Saraluce: “Pero a la caída de la tarde me avisan por radio con urgencia que deje una compañía en Biugta y que, a la máxima urgencia, vaya a Anamer (hacia el Sur) para proteger la espalda de las columnas A y B, que al parecer el enemigo pretende copar. Subimos de noche (bendita luna) y por barrancos, entre terreno enemigo, llegamos a Anamer al amanecer.”

Efectivamente, la “tripada” de tirar parriba fue espantosa. Aquella maldita pendiente no se acababa nunca y, aunque había luna, los pinchazos contra cardos y tabaibas eran abundantes, con los juramentos propios que todo el mundo se puede imaginar.
Resumen día 3 de diciembre de 1957: Unos 16 kilómetros sin combate, pero metiéndonos cada vez más en terreno enemigo. Ya veremos como salimos de esta.

Fue la 3ª Cía. la del palizón de andar hasta Sidi Ifni y vuelta, la que se quedó en Biugta mientras el resto de la Bandera fue hasta Anamer.

El 4 de diciembre se procedió a ocupar el morabito de Anamer, con lo que quedó despejado el camino para la columna del coronel Maraver que venía con los supervivientes de Telata y Tiliuin.

El encuentro entre nosotros los hombres de la Primera Bandera y los compañeros de la 7ª Cía. fue muy emocionante. Unos y otros teníamos muchas cosas que contarnos, pero fueron los supervivientes de la 3ª y 7ª los que más atrajeron nuestra atención.

Todos estábamos ansiosos por saber cómo había transcurrido el cerco, o en que circunstancias encontró la muerte el teniente Ortiz de Zárate, pero bastaba con ver la cara de los que llegaban o echar un vistazo al camión de los cadáveres para darse cuenta que sobraban las palabras. El alma se encogía. ¡ No hay derecho a esto!. Las lágrimas están prestas a brotar! ¡ Los paracas, también lloran!.

Día 4 de Diciembre de1957.

La 1ª Bandera quedó en Anamer para cubrir a los que se retiraban, formando una especie de tapón que contuviera al enemigo en sus intentos de presionar a los que retrocedían. La decisión del mando fue acertada, pues aquélla misma noche se produjo un ataque de tanteo que sembró cierta confusión en nosotros, pobres reclutillas metidos en esta guerra.
El propio comandante Soraluce, relata así los sucesos de aquélla jornada:

“Día 4. Ocupo Anamer y todos los montes de los alrededores, con lo cual una pequeña caravana de camiones puede pasar hacia Ifni, retirando los liberados de Tiliuin, Telata de Isbuía y heridos y muertos de las columnas A y B, entre ellos Ortiz de Zárate. Hago noche en Anamer. En una alarma de noche, entre bombazos de mano, cae herido el teniente Arribas, posiblemente de una bomba de mano nuestra mal lanzada”




domingo

19 de febrero de 1958


AQUEL HISTORICO SALTO EN GUERRA EN ERKUN

Por José Luís González Vicente.

Excombatiente en Ifni, medalla campaña, salto en guerra en Erkun

(Hoy se cumplen 59 años)

“Aquel día 19 de febrero de 1958, amaneció radiante y tranquilo, ¡menos mal..! pues, solo faltaba que el viendo del desierto, el Siroco, se hubiera adueñado del ambiente y nos dejase a todos metidos en casita”.
“Nadie,  salvo el mando, sabía que se avecinaba una acción de guerra paracaidista, que los del curso 12º y los demás, claro, no olvidaríamos nunca”.

“El destino nos tenía preparada una sorpresa que si bien a todos nos satisfacía  dada nuestra vocación paracaidista, la misma estaría cubierta de dolor y muerte, pues, algunos compañeros de la 2ª Bandera que andaban por la zona de Erkunt, batiéndose el cobre, nunca volverían vivos”.
 Estábamos en los comienzos del año 1958. Un buen grupo de jóvenes paracaidistas de entre 20 y 22 años sobre todo del curso 12º, ( Yo tenía 21..),

Acto de la conferencia del veterano José Luís González  Vicente sobre el salto sobre Erkúnt.

Ya sabíamos lo que era que las balas te silbasen por encima de la cabeza rompiendo ramitas y perdiéndose en la lejanía. También como los sanitarios retiraban herido a algún compañero.

Pero sobre todo, sabíamos de como muchos compañeros de otras compañías y de la 2ª Bandera, habían muerto en combate.  Eso era lo peor.

Los episodios de Ortiz de Zarate en Telata, las operaciones PAÑUELO, NETOL, GENTO, DIANA, SIROCO, nos habían dado un tinte de veteranos paracaidistas de verdad, pero ...

Sin embargo, nunca habíamos realizado una operación netamente paracaidista, propia de nuestra especialización. Somos de Infantería, pero...nos acercamos al combate en avión y saltamos en paracaídas sobre el enemigo.
No obstante, algo iba a cambiar.

Objetivo del salto.

Según las explicaciones del Capitán Pedrosa a sus oficiales y jefes de pelotón, tendríamos como objetivo ocupar y destruir un presunto puesto de mando y abastecimiento que tenía el enemigo en una cabila denominada ERKUN, a unos 30 kilómetros al norte de Sidi Ifni.

El día 19 de febrero de 1958, estábamos muy tranquilos en el barracón que hacía de compañía, cuando, no me acuerdo si fue a base de generala o a “grito pelao”, nos hicieron formar a toda leche con equipo de combate y bajar al campo de aviación que estaba y está al lado de la base paracaidista y formar al lado de los junkers que allí estaban aparcados.
A esperar tocan.

El capitán Pedrosa, cambiaba impresiones con sus tenientes, de la acción que se iba a realizar.

Al mando de la Primera Sección , (a la cual yo pertenecía), Ricardo Boñita Benito.
De la Segunda Sección : Teniente D. José Galera Sánchez Serrano.
De la Tercera Sección Teniente Pablo Cayuela Fernández.
El entones Teniente de la Sección de ametralladoras D. Juan Antón Ordoñez.

PRIMERA SUSPENSION DEL SALTO.
Sin embargo.... se nos da la orden de subir de nuevo al campamento ya que el salto se ha suspendido.

SEGUNDA SUSPENSION DEL SALTO.
Estábamos metiditos en el barracón-compañía, más nerviosos que un flan, cuando de repente otra vez se nos manda formar con el equipo de combate, y volvemos a bajar al campo de aviación donde siguen los Junkers de antes.
Nos colocamos sentados en el suelo, al lado de los paracaídas que alguien había colocado en filas, y a esperar acontecimientos.
Pero la “jugada” se repite. Nos dicen que de nuevo se ha suspendido el salto, volvemos arriba al campamento echando pestes por la desilusión.

¿POR QUÉ SE SUSPENDIA EL SALTO ?
La operación Pegaso tenía por objeto, según el Mando, realizar un acto de presencia en Tabercut, reconocer el territorio y poblados, eliminar las fuerzas enemigas que pudiera haber y posteriormente volver a Sidi-Ifni.
Todo bonito, todo fácil, esto esta chupao...
Para ello, el Mando organizó dos agrupaciones tácticas:
Estas eran las agrupaciones tácticas:
Pero...........de chupao nada de nada.
Los moros estaban ofreciendo una resistencia muy fuerte a la Segunda Bandera y a la Legión, en el lugar donde se llevan a cabo los combates, (cotas 345, 453, 449, 435 y otras.. ), habiendo tenido ya varios muertos y heridos, por lo que el Mando decidió no lanzarnos en Erkun, zona alejada de Tabercut, no sea que seamos copados por el enemigo y nos hagan alguna sangría y nos dejen en cuadro.

LOS QUE SE HABIAN “ESCAPADO DEL HOSPITAL”.

EJEMPLO DE HONOR PARACAIDISTA.

Al enterarse en el Hospital Militar de Ifni que se iba a realizar un salto de guerra, los heridos paracas, mancos, cojos y tullidos dieron un salto de la cama y pidieron el alta.

¡Milagro! Los cojos andan, los ciegos, ven. Los sordos, oyen..... ! La leche !.
Algunos se escaparon y dijeron a sus superiores que les habían dado ya de alta.
Después de la acción, tuvieron que volver al hospital, porque verdaderamente, estaban mal.
Al del parche en el ojo le había explotado una granada PO2 nada más soltarla.

A COMER SE HA DICHO.
Como la cosa no pintaba muy bien y no se sabía si por fin seriamos lanzados o no, nos fue dada la orden pasar “al comedor”, a coger fuerzas para el evento.

Cuando tocaban fajina, fuese para el desayuno, comida, incluso merienda y cena, salíamos generalmente de las tiendas de campaña, provistos del plato de aluminio, la marmita (fondo de la cantimplora) y los cubiertos, y bajábamos a formar en varias filas al cargo de un cabo, según se llegaba a las puertas de las cocinas.
El cabo furriel repartía el pan de unos sacos que no sé si subían del pueblo.
Allí no había donde sentarse, que yo recuerde, y cada cual volvía a su jaima con las vituallas correspondientes y allí se daba buena cuenta de ellas, o nos sentábamos en el puto suelo, cerca del lavadero de ropa. Luego cada cual se ocupaba de lavar la marmita o el plato.
También recuerdo, que en la cantina vendían unos botes de mortadela y de leche condensada con lo que algunos se alimentaban frecuentemente para no bajar a las colas frente a las cocinas según fuese para el desayuno o la merienda. Las latas de leche condensada las calentábamos al fuego de la paja de las colchonetas para que se pusieran más densas para untarlas en los chuscos de pan.

Algunas veces, como había más dinero que viandas, para completar las disponibilidades económicas (decían), nos daban un paquete de tabaco rubio en las comidas.

LOS ENCHUFADOS.

Los oficiales comían en sus tiendas y los machacas se ocupaban de subirles las comidas desde las cocinas.

Los ranchos en frío eran a base de chuscos, latas de sardinas, chocolate y de carne guisada del matadero de Mérida, las repartían los ayudantes del cabo furriel de turno.
Alguna vez caía algún chocolate con churros.

¡Que os aproveche esta lección de la comida paracaidista en Ifni !

Y YA POR FIN...........TRECE JUNKERS DESPEGAN DE IFNI.

Por fin, sobre las dos de la tarde del mencionado día 19 de febrero de 1958, embarcábamos en los 13 Junkers la Primera Compañía y la 5ª que era la Sección de ametralladoras.
Como “ Observadores “ venían en otro avión El Teniente-Coronel Jefe de la Agrupación D. Ignacio Crespo del Castillo, el Capitán de Estado Mayor D. Juan Antonio Gómez-Zamalloa Menéndez, y un periodista inglés que iba a cubrir la información.

PELIGRO DE CAER AL MAR.

El lugar del lanzamiento se encontraba cerca del mar, así que si al viento le daba por cambiar (cosa frecuente por aquellos andurriales), al agua patos.

Pues yo no sé nadar bien....., yo tampoco....

Se le preguntó a la Marina qué ayuda podría prestar en este caso. La respuesta fue correctísima y veraz para aquellos tiempos. NO HAY SALVAVIDAS, ASÍ QUE AYUDA MORAL TODA, AYUDA MATERIAL NINGUNA:

¡ Toma YA................!

Pasando unos minutos de las 3 de la tarde, salta al aire el primer paracaidista. Quién se apunta a ese honor ?. No hace falta preguntarlo. ¡ EL CAPITAN PEDROSA ¡ Los demás detrás, como un solo hombre, cada uno del Junker que le ha tocado en suerte, claro.
El Capitán Pedrosa salta el primero. Después, todos en el aire.

Cuando el cielo se llena de puntos, la tripulación de los navíos de guerra que apoyan la acción, saludan con gritos, aplausos y vivas el salto de los paracaidistas. Sus cañones desvían el fuego sobre las alturas que dominan la amplia hoyada, en cuyo fondo está Erkúm.

Momentos después, la 3ª compañía enlaza con los que han venido del cielo. Atrás y a la derecha, formando un amplio arco, están los hombres de la Agrupación “M”, los paracaidistas y los legionarios. La tenaza se ha cerrado. (Ha costado tres muertos en la II bandera y numerosos heridos, entre ellos el capitán Ponciano Fernández. La VI Bandera de la Legión ha tenido peor suerte).

SENSACIONES EN EL AIRE EN EL LANZAMIENTO.
Al abrirse los paracaídas, pudimos observar y oír un gran ruido de ametralladoras allá en el suelo, que nos acojonó durante unos minutos; yo pensaba que los moros nos estaban disparando desde el suelo, pero no, eran nuestros aviones de caza que protegían el lanzamiento en vuelo rasante. También los aviones de bombardeo lanzaban su carga sobre las posiciones enemigas allá a lo lejos de donde habíamos tomado tierra.

Fuera como fuese, el lanzamiento fue de lo más entretenido y acojonante.
Algunos caímos encima de chumberas de dos metros de alto, con cada pincho de puta madre que se nos clavaron en salva sea la parte. Otros cayeron encima de alguna “casa” de los moros, ROMPIENDOSE LOS DIENTES, ( Lusilla ), en fin, una aventura cojonuda. SIN NOVEDAD MI CAPITAN.

Comenzamos el avance sin dilación, atravesando la cabila de Erkun, donde no encontramos resistencia, solamente había mujeres y niños, y rápidamente ocupamos las posiciones que nos había encomendado. No habían pasado ni diez minutos desde que nos lanzamos en paracaídas.

Al ocupar nuestras posiciones, algún grupito de enemigos quiso hacernos frente, pero fueron eliminados por la sección de ametralladoras que nos acompañaba.
También pudimos observar como a una distancia considerable, se libraban serios combates entre la Legión, la II Bandera de Paracaidistas y los Tiradores de Ifni y los moros, donde por desgracia ya nos habían causado varios muertos y heridos, pero............

A ENEMIGO QUE HUYE, PUENTE DE PLATA.
El enemigo, al verse atrapado entre dos fuegos y al observar el salto paracaidista, comenzó una apresurada retirada con los escasos medios que disponía (camellos, algún vehículo, a pie), no hay que olvidar que a escasa distancia se encontraba la frontera con Marruecos, donde se refugiaban sin problemas, con lo cual se acabó el combate. Es decir, nuestro salto permitió vencer la resistencia enemiga y fue el principio del fin de la guerra.

Por la tarde, abandonamos la zona de Erkun volviendo en camiones a Sidi Ifni, llegando sobre las 12 de la noche.
Pero no todo había sido bonito. Si bien es cierto que para la Primera Bandera, curso 12 sobre todo, había sido una aventura paracaidista enorme, para la Segunda Bandera había sido una desgracia, sacrificio y dolor por los compañeros perdidos en combate.

MUERTOS:
Cabos: Pedro González Jordin.
José González Hortiguela
Clp. Fancisco Mestre Monteagudo.
Todos de la 6ª Cia.
Heridos:
Teniente Ponciano Fernández Fernández
Clps: Bernando Hernández Nodrid
Manuel Martínez Gómez,
Juan Moreno Gómez
Manuel Rodríguez Guerra
Francisco Villa Rodrigo
Todos de la 6ª y 7ª Cias.

Si bien como digo, nuestro salto en Erkun contribuyó al final de la guerra de Ifni, tras ella,  quedaron 37 paracaidista muertos en acción de guerra y 80 heridos. Recibiendo la Agrupación de Banderas Paracaidista 3 Medallas Militares Individuales, 47 Medallas Militares Colectivas, 6 Cruces de Guerra y 82 Cruces Rojas.
En homenaje a todos mis compañeros caídos en Erkun.
La verdad es que rememorar a estas alturas aquellos acontecimientos, el corazón se encoge como un puño y solamente se acierta a decir:

¡VIVA ESPAÑA!¡VIVA LA BRIPAC!


viernes

El Cuerpo de Mutilados


El 18 de julio de 1936 estalla la Guerra Civil Española, que mantendrá enfrentados a los bandos nacional y republicano por espacio de tres años. Durante ese tiempo, y a consecuencia de la cruenta campaña, se generó una gran cantidad de heridos y mutilados que, por ley, ya no podían ingresar en el Cuerpo de Inválidos Militares. El General Franco es quien encarga al General Astray, que pertenecía al Cuerpo de Inválidos Militares, que se ocupe de crear un Cuerpo que acoja a todos estos heridos. Y en enero de 1937 se crea la Dirección de Mutilados, encargada, a su vez, de organizar el Benemérito Cuerpo de Mutilados de Guerra por la Patria. Se clasifica, entonces, a los mutilados en cuatro categorías: mutilados, absolutos, permanentes, potenciales y útiles, aunque se sucederán varias reorganizaciones del mismo que favorecerían la aparición de una legislación más amplia, dando cobertura a un colectivo que anteriormente no estaba reconocido.

En 1976 tiene lugar la última reorganización del Benemérito Cuerpo de Mutilados de Guerra por la Patria, que ve cómo aumentan sus efectivos y cómo se trabaja para dar cobertura  al personal que no podía ingresar en el Cuerpo, como es el caso de los militares republicanos o excombatientes de la zona republicana.

Pero en 1985 se declara, de forma implícita, la extinción del Benemérito Cuerpo de Mutilados de Guerra por la Patria, ya que, por ley, a partir del 1 de enero de ese año no podía ingresar en él ninguna persona que se lesionara a partir de esa fecha. Pero no fue hasta 1989 cuando el Cuerpo queda extinguido oficialmente. Todos sus componentes, excepto los oficiales generales, debían pasar a situación de retirados. Se desmembraba un colectivo que durante siglos fue un Cuerpo Vivo dentro de las Fuerzas Armadas. 




domingo

Esperada respuesta

Un escrito basado en la obra de teatro "Los Niños" Premio Lope de Vega de 1969, del autor D. Diego Salvador Blanes (Q.P.D.) y dedicado así mismo, a D. Adolfo Cano por su inquebrantable defensa de los veteranos de Ifni-Sahara.

(Por fin, se levanta el telón)

 El escenario está iluminado tenuemente, casi en absoluta oscuridad por aquello del ahorro para los actos de homenaje a los viejos soldados.

 Un calendario señala que se está a principios del año 2017 mientras una pantalla de proyección permanece extendida en una pared . 
En la parte anterior izquierda del escenario y a un metro del suelo se alza una plataforma, apta para una gran mesa y dos sillas; sobre la mesa una foto de la ministra de Defensa, varios papeles, un anticuado proyector y un teléfono. (Posiblemente el teléfono usado por Gila) 

A la plataforma se llega por una amplia escalera. 
Los laterales del escenario y el fondo, son de color tierra del desierto africano; el suelo, con una gruesa alfombra del color rojo de la sangre vertida por los solados españoles.

Cuatro supervivientes; cuatro viejos soldados en representación de los cerca de diez mil soldados que combatieron en la guerra de Ifni-Sahara, entran por la izquierda ataviados con viejos y raídos uniformes habituales entonces de las unidades a las que pertenecieron.

Los cuatro soldados, viejos y estropeados, entran despacio, como asustados, casi agarrados los unos a los otros, mirándose nerviosamente, en movimientos cautelosos. Han sido citados por la autoridad competente para recibir una compensación moral por sus servicios a la Patria durante aquella contienda.

Llegan al centro del escenario y allí, espalda con espalda y cogidas sus viejas manos quizá en busca de protección, miran a todos lados.

Así comienza el acto que transcurre en una sala diáfana en el sótano del Ministerio de Defensa, donde una foto de la ministra que toca en ese momento, preside el solemne acto. Allí se encuentran un capitán de cocina recién ascendido y un teniente chusquero, que desarrollarán la dramática escena que quedará para el futuro impresa en la mente de los cuatro viejos de ya escasa utilidad.

Durante la escenificación, cada viejo soldado y a fuerza de estrujar su todavía no tan débil memoria, van relatando sus vivencias y los recuerdos de cuántos compañeros suyos encontraron la muerte, fueron heridos, les dieron por desaparecidos o sufrieron cautiverio, en aquella ignorada guerra de Ifni-Sahara de 1957/58 que al parecer, hoy inopinadamente se recuerda.

El viejo legionario se centra en el relato del combate de Edchera; el viejo tirador de Ifni cuenta y no acaba de sus compañeros muertos en sus brazos; el viejo paracaidista explica los primeros saltos en guerra en Tiliuin y en Erkúnt y sus heridas, que le obligan a caminar con muletas; por último, el viejo soldado del regimiento Soria, nº 9, que relata su grave enfermedad sufrida tras la explosión de un mortero muy cerca de él.

 Casi al final de cada historia y sus vicisitudes personales, es cuando a los cuatro viejos soldados que han permanecido a pie firme uno de ellos con muletas y otro en silla de ruedas, les ofrecen tomar un sorbo de agua servida por un cabo furriel que nunca falta.

Entonces el capitán, carraspea adulador:

Señora ministra (se vuelve hacia la foto), señores...veteranos, después de estas exposiciones que según ustedes recuerdan de la guerra de Ifni y del Sahara también, se va a practicar (comienza lentamente a caer el telón), un acto de "desagravio" general por el olvido a todos los veteranos de Ifni-Sahara gracias al celo de nuestra recién llegada ministra de Defensa.  La foto de la ministra parece que les sonríe y con superioridad inclina la cabeza, al tiempo que los cuatro viejos soldados saludan sin ningún entusiasmo llevándose las manos a su respectivo chapiri, tarbush, boina negra y gorra de campaña (continua), y que gracias a sus constantes desvelos (una pausa y continua), van ustedes a presenciar en una panorámica de un tiempo ya olvidado desde entonces y para siempre, de la realidad, y no de las vicisitudes que según ustedes padecieron cuantos allí afirman haber combatido al moro amigo de Franco en 1957/58.

Y entonces, y a los acordes de un vibrante himno nacional, comienza  a falta de otras imágenes, la proyección sobre la pantalla, de las escenas más impactantes filmadas por el NO-DO, destacando sobre todo las actuaciones de los cómicos llegados al aeropuerto de Sidi-Ifni durante las alegres navidades de 1957.

Eso es todo.

(Definitivamente cae el telón.)



Durante la Operación Gento y según consta en varios libros e incluso en un cómic de la Historia de la Bripac, los CLPS Carlos Vico y Juan Conejo fueron quienes ayudaron al teniente López Pérez herido levemente en un pie, pero que en vista de su negativa a caminar y ante la presencia de los moros, optaron por echar cuerpo a tierra y juntos repeler la agresión del enemigo.
El General Colldefors en su relato nos recuerda que un tiempo después acudieron a ayudarles el cabo Agapito Álvarez y el fornido cabo Bejarano, a quien después y solamente a él, merecidamente, se le concedió la Cruz del Mérito Militar.