miércoles

Relación de personal de Tropa que participó en la guerra de IFNI-SAHARA.


El día 8 de diciembre. Acceder al himno de Infantería.


https://www.youtube.com/watch?v=7rniOHJQdRI


A través del veterano de Tiradores de Ifni Adolfo Cano Ruiz, 
excombatiente de la guerra de Ifni-Sahara de 1957/58, quien tiene a su cargo su propio blog http://veteranosdeifni.blogspot.com.es/ , me ha llegado un interesante listado del personal de Tropa, nacionales e indígenas, que participamos en la guerra de Ifni-Sahara.
El total del personal de tropa que aparecemos en este listado es de 29.232 

Ignoro la utilidad de este Listado pero es cierto que resulta muy interesante verse reflejado en él.

Así he encontrado en este listado a Antonio Bejarano Vilaró con el nº 2.381; al propio Adolfo Cano Ruiz con el nº 4.623; yo mismo, Juan Conejo López con el nº 5.809; a Fidel Barquilla Vega (quien fuera cuñado mío) con el nº 2.140; a José Luís González Vicente con el nº 11.288; a Manuel Albacete Maté con el nº 396 muerto en la guerra y alumno como yo del colegio San Ildefonso de Madrid; a Manuel Chain de Arriba con el nº 5.529; a Guillermo Guajardo Fajardo con el nº 11.477; a Diego Sánchez Cordero con el nº 25.579; a Juan A. Espí Puertas con el nº 7.277; a Carlos Vico Molinero (en la ayuda a la retirada del teniente López Pérez) con el nº 28.761; a Juan Cortés Matallana con el nº 6005.
Y como él a un largo etcétera de participantes en la guerra de Ifni-Sahara.

Nota: He podido constatar que algunos veteranos de la guerra de Ifni-Sahara a los que conozco y recuerdo, y de otros de los que me acaban de hablar no figuran en dicha relación lo que me hace sospechar que este listado no es del todo fiable.

Dicho listado le pueden descargar en:










martes

El 2º salto en guerra


José Luís González Vicente felicita a Juan Conejo en su 78 cumpleaños






Es la página 27 extraída de un comic sobre la Historia de la Brigada Paracaidista.


Una recreación de la inexistente "Hoja de Lanzamientos" sobre la cábila de Erkúnt, en Ifni.

No me cansaré de recordarlo, ni de presumir, porque yo tuve el privilegio de intervenir en el 2º salto en guerra de los paracaidistas del E.T. , sobre la cábila de Erkúnt, en Ifni, el 19 de febrero de 1958.


ERKUNT EL SEGUNDO SALTO EN GUERRA

Enmarcado en la operación “Pegaso” se desarrolló el segundo salto de guerra de las Fuerzas Paracaidistas del Ejército de Tierra en las inmediaciones de la localidad de Erkunt, el 19 de febrero de 1958.
Los planes del mando pretendían, con una serie de lanzamientos paracaidistas al norte del territorio (Agrupación “C”), asegurar la libre disposición de la carretera costera que unía el territorio de norte a sur. Una vez logrado este objetivo las unidades debían replegarse a Sidi-Ifni.
Además de los lanzamientos paracaidistas se dispuso una agrupación (Agrupación “M”) por tierra compuesta por la II Bandera Paracaidista y la VI de La Legión que avanzarían por las cumbres dominantes de la vía de comunicación costera.
El avance de esta columna estuvo obstaculizado por el fuego enemigo obligando a tomar al asalto algunas de las cotas que dominaban el itinerario causando los intensos enfrentamientos un número de bajas considerable entre las fuerzas de La Legión y los paracaidistas.
Ante la resistencia de las bandas de liberación el mando, con la certeza de que la única posibilidad de sorprender al enemigo era envolver su retaguardia, ordenó el embarque de las fuerzas de la 1ª Compañía al mando del Cap. Pedrosa junto a una sección de ametralladoras de la 5ª Cía. Al mando del Tte. Antón Ordóñez.
El salto se realizó en la D/Z de Erkunt, la más cercana a Sidi-Ifni de las previstas en la operación. Al llegar a la zona de lanzamiento saltó el Cap. Pedrosa como primero de la patrulla seguido por el resto de su compañía, siendo un éxito el salto sin que hubiera que lamentar ningún incidente, alcanzando los objetivos previstos y causando la retirada total del enemigo.


El fallecido periodista Ramiro Santamaría que estuvo en Ifni durante la campaña, nos cuenta su particular versión del citado salto dentro de la "Operación Pegaso" en su libro Ifni-Sahara La Guerra Ignorada (Páginas 159 a 162).
.........................."Y amanece el día 19 de febrero. Desde antes de la aparición de las primeras luces, la II bandera ocupa la base de partida. A las 8,20 horas y tras una preparación intensa, rebasa nuestra conocida posición de Buyarifen. Una hora más tarde, desde la cota 435 la 6ª compañía apoya con sus fuegos el avance de la VI Bandera de la Legión. El fuego enemigo es cada vez más intenso. Se penetra en un terreno sumamente accidentado, con alturas que oscilan entre los 50 y 453 metros sobre el nivel del mar en un continuo subir y bajar. En tales condiciones no se sabe si es peor la acción del enemigo o la sed, el peso del equipo, el cansancio.

Mientras nuestra II bandera y la VI de la Legión se baten coco a codo contra estas fortalezas naturales, la I bandera, desde las ocho horas, permanece preparada en el aeropuerto esperando la orden de embarcar. Las horas van transcurriendo en medio de aquel hervidero de hombres, equipos, armas y aviones. Periódicamente despegan los viejos “Heinkel” (los “Pedros” como popularmente se les conoce) en misiones de bombardeo y ametrallamiento.

A lo lejos, hacia el Norte, truena la artillería del crucero “Galicia” y del destructor “Almirante Miranda”, que apoyan desde el mar el avance paralelo a la costa. Pero la orden de embarque no llega. El Mando suprime la operación de desembarco aéreo a las 11,30 horas, dado que la situación en ese instante hace innecesario el lanzamiento. Solamente la 3ª compañía reforzada deberá avanzar en camiones hasta la línea ocupada por la Agrupación Táctica “M”, para desde allí lanzarse desplegada, atacar y ocupar Erkúnt.

La II bandera ocupa, a las doce, la última línea de objetivos. Cuando la 3ª compañía desciende de los camiones para iniciar su avance pie a tierra, el comandante López Costa, que en previsión de un posible lanzamiento ha acompañado a esta pequeña columna, comunica a los oficiales que según lo anuncian por radio, la 1ª compañía, una sección de ametralladoras y un pelotón de morteros (ambos de la 5ª compañía) está a punto de de aparecer por el aire para ser lanzados en Erkúm. Vendrán bajo el mando del capitán Pedrosa y constituirán la mayor fuerza lanzada sobre el Territorio en acción de guerra. Entre los oficiales figura el teniente Galera, recientemente fallecido en acto de servicio.

Hay, entre los hombres de la 3ª compañía, un primer movimiento de rabia contenida al conocer la noticia: “¡Ese salto era nuestro!”

Cuando el cielo se llena de puntos, la tripulación de los navíos de guerra que apoyan la acción, saludan con gritos, aplausos y vivas el salto de los paracaidistas. Sus cañones desvían el fuego sobre las alturas que dominan la amplia hoyada, en cuyo fondo está Erkúm. Momentos después, la 3ª compañía enlaza con los que han venido del cielo. Atrás y a la derecha, formando un amplio arco, están los hombres de la Agrupación “M”, los paracaidistas y los legionarios. La tenaza se ha cerrado. (Ha costado tres muertos en la II bandera y numerosos heridos, entre ellos el capitán Ponciano Fernández. La VI Bandera de la Legión ha tenido peor suerte).

El enemigo, que no ha caído en la trampa, se finge pacífico ciudadano o se dispersa por aquel revuelto y complicado terreno. La frontera norte está ahí, bien a la mano, y nadie les va a perseguir a través de ella.

Ya no volverán. Desde este día el flamante Ejército de Liberación que contaba con masas de hombres unos meses antes, quedará reducido a unos grupos sin potencia suficiente para realizar acciones de gran envergadura.

Y ahora, amigo lector, permítanos volver unas horas atrás el reloj que regía el tiempo de la campaña. Recordemos aquella misteriosa filtración en el secreto militar que precedió a la operación “Pegaso”, como había precedido a todas las anteriores.

No se sabe cómo pudo llegar al Hospital Militar de Sidi-Ifni la noticia de que horas después la I bandera saltaría en el límite norte del Territorio. Los enfermos y heridos que se encontraban en el hospital corrieron al director solicitando el alta inmediata y asegurando que de no obtenerla se la tomarían ellos. Poco después, con el alta conseguida o sin ella, se presentaron en sus compañías para ser incluidos en la operación “Pegaso”. Cuando ésta hubo concluido, algún paracaidista precisó nuevamente ser hospitalizado hasta su total curación. ¡Ya habría tiempo para ello!

La campaña de Ifni había, prácticamente, terminado".

jueves

La despedida del soldado


Enviado por Pepe Gil
Un poquito de historia no viene mal, para reflexionar sobre lo que ha sido este desgraciado país, mirando el pasado tal vez nos ayude a corregir errores de cara al futuro.


 En la primavera de 2012, en excavaciones en lo que antaño fue el fortín español de Monte Arruit (a unos 30 km de Melilla) apareció el cuerpo momificado de un soldado español. Según cuentan los arqueólogos y antropólogos, las condiciones climáticas de la zona han hecho posible la buena conservación del cuerpo así como la de alguna de sus pertenencias y restos del uniforme. Entre sus pertenencias destaca una pitillera de cuero y metal con las iniciales P.G., una foto de una mujer joven, una pequeña moneda de plata con la efigie de Alfonso XIII y una extensa carta todavía legible. Todos los indicios, y sobre todo por el lugar del hallazgo y datación de la carta, apuntan a que este hombre fue una de las víctimas de la matanza de españoles acaecida el 9 de agosto de 1921 en Monte Arruit. Es uno de los episodios más lamentables ocurridos en la Guerra del África. Los investigadores quedaron asombrados al leer la carta que portaba este soldado. El papel amarillento, compuesto por dos páginas y doblado por la mitad estaba metido en un sobre. Los datos personales no han sido revelados por las fuentes investigadoras.

En el sobre dice: 
Hermano de armas, si lees esto será porque yo habré muerto. Por favor, cumple la última voluntad de este soldado español que ha caído por la Patria y haz llegar esta carta a María […] que vive en Málaga en la calle […]. Sus padres se llaman Manolo y Antonia.


En la carta se puede leer:
Mi dulce María:
Nunca pensé escribir esta carta, pero lo preocupante de la situación me lleva a ello. Llevamos días atrincherados y defendiendo Monte Arruit, apenas tenemos agua y comida. Los moros nos cercan y nos hacen fuego, cada día tenemos nuevas bajas, ya sea por causa enemiga o por efecto del calor, y no tenemos medicamentos ni medios de asistencia sanitaria. Según dicen, el General Berenguer le ha prometido a Navarro que mandarán refuerzos desde Melilla, pero la ayuda nunca parece llegar. Hay descontento y pesar entre los hombres aquí. Hay rumores fiables de que se negociará la rendición de la plaza, pero no sabemos mucho más al respecto. No sé qué pasará, hemos pasado muchas penurias en esta maldita guerra, pero como la de Monte Arruit no la he vivido. Ya se sabe como actúan los moros y tengo mucho miedo por lo que pueda pasar, estamos prácticamente a su merced y no creo que podamos resistir mucho más el hostigamiento al que nos someten. En el campamento tratamos de animarnos los unos a los otros; por su parte, día tras día, los oficiales nos recuerdan lo que implica ser un soldado español con arengas patrióticas, pero lo que más nos reconforta, dentro de lo que se puede, es la camaradería que hacemos todos en estos difíciles momentos. La verdad que no sé por qué te estoy contando esto, supongo que por egoísmo al desahogarme con este papel. No quiero robarte más líneas, ya que esta carta es para ti: la dulce niña de mis ojos, mi morena, mi malagueña, mi razón de vivir, mi anhelo, la estrella que me guía en las noches, la única persona por la cual suspiro día tras día y me reconforta pensar que pronto te veré, que pronto te abrazaré, que pronto te besaré y que pronto me casaré contigo. Dios sabe lo mucho que te quiero. Aún me acuerdo de la primera vez que te vi, con aquel vestido azul, tu pelo negro azabache recogido en un coco, esos ojos verde esmeralda que son capaces de cegar más que este sol africano y convertir a cualquier hombre en estatua de sal con sólo regalarle una mirada tuya. Me acuerdo de la canasta de mimbre llena de pescado que llevabas pues venías del mercado y como yo, apoyado en la pared de la calle de mi casa, quedé absorto ante tu belleza. Te eché un piropo cuando pasaste por delante mía, no pensé que me hicieras caso, ya que tal hermosura tiene que estar acostumbrada a que te los digan, pero giraste tu preciosa cara, me miraste y me sonreíste. Bendito piropo aquel. Te pedí acompañarte a casa para hablarte por el camino y me lo permitiste. Desde entonces fuimos inseparables, me costó que tu padre me aceptara, pero ya sabes que la insistencia siempre ha sido mi virtud. Aún me tiemblan las piernas cuando me acuerdo de aquel primer beso que te robé en la puerta de la casa de tu tía, se nos paró el mundo alrededor en ese instante. En fin, hay tantas cosas que podría contar… Seguro que mientras lees esto estás esbozando una sonrisa. En estas líneas que llevo hablando de ti se me ha olvidado momentáneamente todo lo que estoy pasando aquí. Siempre serás mi mejor medicina y el remedio de todos mis males. Ya sabes que al comienzo de esta carta te dije que nunca pensé escribirla. Es de despedida, mi amor. Si recibes esta carta será porque yo ya no estaré. No quiero ser egoísta y por ello te pido que no me guardes luto, que no te apenes por mí, que rehagas tu vida lo más pronto posible y que no me eches en falta pues yo siempre estaré contigo en cada momento de tu vida. Que seas muy feliz y que hagas realidad todos tus sueños, ya que los míos se cumplieron cuando me dejaste amarte. Quiero que sepas que mis últimos pensamientos son para ti y que siempre te querré y cuidaré allá donde esté.
Monte Arruit a 8 de agosto de 1921.
Tu soldadito, Pedro. 



viernes

Abraham García Corrales. Recuerdos de un viejo legionario

 Abraham García Corrales.

Ayer, casualmente, pude saludar personalmente a Abrahám junto a otros dos veteranos, aunque no tanto como él ni como yo.
Mis saludos para los tres.

MI LLEGADA A LA LEGIÓN. 

 En vísperas de la Semana Santa de 1955, me encontraba en Algeciras un tanto derrotado: No tenía dónde ir a comer ni dormir. 
Dando una vuelta por el puerto, vi desembarcar a unos Legionarios que iban hacia Málaga. Eran la escuadra de gastadores de la Vª Bandera y era la primera vez que yo veía a La Legión en vivo. 
Creo que, por mi juventud (17 años), hube de quedarme un tanto extasiado viendo a ésos hombres, porque uno de ellos me comentó......."qué ¿te gusta La Legión?" No recuerdo qué contesté........pero enseguida me invitaron a fumar (tabaco), y, sobre todo ¡¡comí¡¡. 
De alguna manera yo les pediría si podrían llevarme con ellos a Málaga, ó tal vez me lo ofrecerían ellos. El hecho es que yo me vi, en los camiones que les esperaban, viajando hacia tierra del boquerón. Recuerdo cuan contrario eran sus comportamientos, a las historias tan peyorativas que yo siempre había escuchado en cuanto a La Legión. 
Llegados a Málaga fueron instalados en el cuartel de Capuchinos, y yo con ellos. Como se hacía extraño ver a un joven vestido de paisano dentro de ese acuartelamiento, alguien me prestó una camisa legionaria y un chapiri,,,,,Jejeje ¡Qué ufano me encontraba yo con "mi" camisa de La Legión, "mi" chapiri y mi pantalón marengo. Y para hacer más veraz mi estancia en ése cuartel, ellos, los Legionarios, me hicieron responsable del mono. 
Pasada La Semana Santa, volvía la realidad. Los Legionarios marchaban a Ceuta y yo a mis penurias. No recuerdo si lo pensé mucho o poco, pero sí que seguí con "mi disfraz de Legionario" y camuflado entre ellos, con la complicidad de alguno, me fui de "polizón" en el buque de la Armada "Tarifa". Y llegamos a Ceuta. Allí se me dice que ya me es imposible continuar. Ellos iban directamente a Dar-Riffien. Yo había de quedarme en Ceuta. Pero yo les dije que había llegado allí con ellos....y con ellos seguiría. Por otra parte, ya en aquel tiempo se hablaba de la próxima independencia de Marruecos. Habían ciertos rumores negativos y esto junto con lo bien que se habían portado los Legionarios conmigo, y ayudado por mi juventud de 17 años casi recién cumplidos, habían despertado en mí unos sentimientos patrios que yo, nunca antes, había experimentado.
Así que el día 16 de abril de 1955, y mintiendo en la edad, fui alistado en el Tercio Duque de Alba, II de La Legión. Una vez alistado, y pasados unos días, me llevaron al aprendizaje de la Instrucción en el Zoco de Arbaa de beni assan; allí fui agregado a una expedición de reclutas (la 3ª del 55). De como lo pasé hasta que me puse al corriente del aprendizaje que ya llevaban los demás.....jejejeje, no vale la pena hablar de ello. 
 Cuando fui dado de alta de la instrucción me destinaron a la 7ª Cía, de la Vª Bandera. Durante ese periodo de tiempo que abarca desde mi alistamiento hasta últimos de junio de 1956, se vivió la independencia de Marruecos. Fue el tiempo en el que me encontré más preocupado y "temeroso" por el acontecer. Esto venía dado a que en aquellas fechas fueron abundantes en lluvias. Recuerdo que cerca de Ceuta, el río ¿Menisla?, entre Dar -Riffien y Ceuta, se había llevado la carretera y hubo grave accidente. El agua se llevó, creo a algún militar y creo que también algunos artistas del espectáculo.....pero en esto estoy confuso con el recuerdo. 
Pero volviendo al Zoco de Arbaa de beni assan. Debido a ése tiempo de lluvias, la carretera de Tetuán a Chaguen, había quedado cortada por un corrimiento de tierras; esto hizo que tuviéramos que salir a paso ligero a descargan unos camiones que habíamos cargado de mosquetería y munición un poco antes. La faena era descargar, pasar toda la carga a las costillas por aquel barrizal hasta otros camiones que previamente se había desplazado de Tetuán, ó cualquier otro sitio. Este material ó parte de él, luego lo vimos en Sahara en manos de FLN ó como se llame. Y fue por lo mismo que, para dar paso a todas aquellas gentes que acudían a Tetuán a recibir a su Sultán Mohamed V, se concedió paso por la carretera antigua para librar el accidente del corrimiento de tierras. Esta carretera antigua atravesaba justo por la mitad, los polvorines. Era patético ver a los centinelas en todo el recorrido, recibiendo insultos y amenazas y, ya en aquel tiempo, diciendo aquello de...."y después la Granada, la Córdoba; la Sevilla"...etc.etc,,, en fin, y así toda una cantinela. 
Era la leche. Eran cientos de camiones cargados de marroquíes, eufóricos y en la mayoría con rostros agresivos. Después, en los últimos días de junio de 1956, llegaron a Dar-Riffien, un contingente de los demás tercios. Acamparon en el patio de armas. De la Vª Bandera se movilizó a la 10ª Cía. o parte de ella. Pidieron voluntarios para completar y así fue como partí hacia el Sahara: voluntario a formar la XIII Bª Movil Independiente de La Legión en el A.O.E. 
 Tengo que decir que, a la hora de la partida desde Ceuta, en el buque "Almirante Lobo", y hasta dónde yo sé. Nadie tenía ni pajolera idea de a donde nos encaminábamos. En la tarde-noche, creo que del 30 de junio, en la lejanía vimos tierra que yo identifiqué como las Islas Canarias, y ahí pensaba que íbamos, pero no. Las pasamos de largo. Entonces pensé en Guinea, y esto es así, porque por entonces, yo no sabía del Sahara más que era un desierto, pero no sabía que tuviésemos ninguna posesión en el lugar. 
 Una vez en el Sahara, el mando hizo la composición de las Cias., de forma, no sé si casual ó adrede, que la 1ª Cía. la componían principalmente por contingente del I Tercio; la 2ª del III Tercio; la 3ª del 4º Tercio; la 5ª del II Tercio y la 4ª Cía. Plana Mayor un poco de todos, y fue en ésta última Cia. en la que yo fui encuadrado hasta mi licenciamiento en mayo de 1958, con 28 días de "reenganche" y ya en Smara, donde recalamos con las maniobras Escubillom (el nombrecito último aprendido por Internet), para mí siempre fueron las maniobras del 10 de febrero. 

 EL COMBATE DE EDCHERA.

(En cualquier otro país, esta batalla seria conocida por todos, pero sin embargo la mayoría de los españoles ni siquiera han oído hablar del conflicto de Ifni-Sahara de 1957/58).

 Conocí al Tte. Vizcaíno allá por el año 1956, en la XIII Bª Móvil Independiente de La Legión en AOE, donde ambos, él como Tte., y yo como Legionario raso, prestábamos servicio. El Tte. Vizcaíno era, según le recuerdo, un joven Oficial simpático y algunos años, pocos, mayor que yo; afable y con ambiciones y deseos de hacer muchas cosas. Era una de esas personas que solo al verla por primera vez mostraba dentro de su bondad, una envidiable y noble sinceridad. La serenidad con la que me hablaba y su peculiar manera de manifestar su buen juicio, llamaron mi atención. Pronto hicimos buena...¿amistad?, creo que sí, pero siempre desde el respeto. Recuerdo una noche especialmente fría que al abrigo de la casamata que había encima del polvorín y con una tiritera que no podía co ...ntener (el tabardo y la manta no eran suficiente abrigo), pero ensimismado en mis pensamientos, que no oí los pasos de quienes se acercaban. Fue gracias a "Disciplina" (un perro que teníamos en la XIII Bª y que siempre iba en vanguardia avisando de los relevos. Con él suelto, era muy difícil pillar a un centinela "fuera de su sitio") y fue el perro quien me puso en alerta de quienes se acercaban. 
La "visita" resultó ser del Tte. Vizcaíno y los hermanos Cánovas Ruiz (cabo 1º y cabo 2º respectivamente) y que eran naturales de Balsicas, pueblo cercano al Mar Menor y, por tanto, cercano a Cartagena. 
 Vizcaíno venía provisto de un termo de café bien calentito y muy bien "condimentado". Así que nos juntamos cuatro paisanos en una noche fría en el Desierto del Sahara donde, por un ratico, sólo fuimos eso, cuatro paisano añorando los paisajes y paisanajes de nuestra tierra. Mi paisano Vizcaíno...¡¡¡era mucho paisano¡¡¡ No mucho tiempo después, sufrimos la emboscada en Edchera donde mi amigo, el Tte. D. Francisco Gómez Vizcaíno, fue asesinado a traición por Marruecos. 
Las cosas por su nombre, nada de bandas armadas rebeldes. Todo fue orquestado por el príncipe Hassan y el beneplácito de Mohamed V.
Trece de enero. Trece Bandera, año 58 (5 y 8 = Trece)........

Yo había cumplido 20 años cinco días antes, el día 8, así que vuelve otra suma de trece...¡¡Maldito día¡¡.
Esta es una fecha muy triste para mí y para muchos. También es una fecha incómoda para unos cuantos, pero bueno....eso son otros cantares.
Todos lucharon con valentía y murieron con honor.
Particularmente a veces pienso que, los que sobrevivimos de aquello, no hicimos lo suficiente. Es verdad que, desde mi apreciación, no mucho más se pudo hacer por los primeros emboscados. Los que entraron en la sahia fueron abatidos y a los que aún estábamos en el llano, éramos barridos constantemente, el movimiento casi se hacía imposible. Aún no se cómo, llegué a estar casi al borde de la sahia, en mi intención de aproximarme a la 5ª Cía (como me fue ordenado a la salida de El Aaiún). Me protegí en una grieta del terreno y allí permanecí hasta el día siguiente. Recuerdo haber visto retirar, herido, a mi tocallo Abraham Saky Guillén (éste aún vive en Las Palmas).
Recuerdo que, cuando me quedé sin munición, al ponerme un poco de lado para desenvainar el machete para un posible cuerpo a cuerpo, me dí cuenta que estaba ensangrentado, pero me palpaba y no me dolía nada, así que no me presté más atención. Al día siguiente pude ver que sólo era una herida en la barbilla que se solventó con unas puntadas, posiblemente hecha al tirarme del camión al principio del ataque o bien al dar el "barrigazo" en la "trinchera" donde encontré protección.
Después.....dolor, rabia,.....¡incomprensión¡ y....más ¡incomprensión¡
 En enero de 1958, Marruecos redobló su dedicación a la campaña contra España, reorganizando todas las unidades militares en territorio español, como el Ejército de Liberación Saharaui. Mientras tanto, la IX Bandera de la Legión es enviada al Sahara español a reforzar las tropas allí estacionadas. 
 El 12 de enero, una columna del Ejército de Liberación Sahariano atacó la guarnición española en El Aaiún. Derrotados y forzados a retirarse por los españoles, esta columna centró sus esfuerzos en el sudeste de la colonia. La oportunidad se presentó al día siguiente en Edchera, donde dos compañías de la XIII Bandera de la Legión estaban llevando a cabo una misión de reconocimiento. 
Deslizándose sin ser vistos por entre las dunas junto a las columnas españolas, los marroquíes abrieron fuego. Emboscados, los legionarios lucharon para mantener la cohesión, repeliendo los ataques con fuego de mortero y armas ligeras. El episodio principal de la lucha lo protagonizó el primer pelotón, el cual se negó obstinadamente a retroceder ante el fuego marroquí, hasta que el enorme número de bajas le forzó a retirarse. Los sangrientos ataques continuaron hasta la caída de la noche, cuando las fuerzas marroquíes, demasiado desperdigadas y sin hombres suficientes para continuar el ataque, se desvanecieron en la oscuridad. 
EL COMBATE MÁS CRUENTO E IMPORTANTE DE TODOS LOS QUE TUVIERON LUGAR DURANTE LA CAMPAÑA DE IFNI-SAHARA. 
El día 13 de enero de 1958, la XIII Bandera al mando del Comandante Rivas Nadal, salio de El Aaiun a las 7 de la mañana, ahora por la orilla derecha de la Saguia, en dirección a Edchera, con la misión de ejecutar un reconocimiento sobre esta zona y obtener información de contacto. En vanguardia marchaba la 2ª Compañía, al mando del Capitán Jauregui, con la misión de alcanzar rápidamente el paso de Edchera por el este. 
La 3ª Compañía, mandada por el Teniente Vizcaíno, progresaba por el mismo borde de la Saguia cubriendo el flanco derecho del dispositivo. La 1ª Compañía, del Capitán Giron Mainar, en reserva, vigilaba el flanco este.
La 5ª Compañia, de apoyo, mandada por el Capitan Villar, contaba con 1 pelotón de ametralladoras y 1 Sección de morteros de 81, ya que el resto de las armas habían sido asignadas a las Compañías de fusiles. La Bandera progresaba rápidamente por los llanos de Ammat Amasir y tras rebasar el pozo de Bujcheibia y encontrándose a unos 2.000 metros de Edchera, recibió los primeros disparos de un enemigo que ocupando bastante frente estaba perfectamente cubierto de vistas y fuegos aprovechando las trincheras y oquedades en el borde este de la Saguia. En la otra orilla, en la zona del Meseied había otro grupo que intervino con posterioridad.
 La Compañía de vanguardia avanzó para establecer contacto con el enemigo y fijarlo, por lo que la Sección del Teniente Gamborino marchaba en primer escalón y estaba dotada de vehículos ligeros, se lanzó a toda velocidad sobre el adversario, siendo detenida enseguida por el intenso fuego que recibió a resultas del cual fue muerto su Teniente. La Bandera inicio un movimiento de envolvimiento por el sur que llevo a cabo la 1ª Compañia, mientras la 2ª y 3ª fijaban al adversario. Estas, a pesar de la fortísima resistencia que encontraron, avanzaron hasta alcanzar una línea jalonada por el borde de la Saguia a unos 100 ó 300 m de las posiciones enemigas. No obstante, el Capitán Jauregui, con la Sección del Teniente Carrillo, logró adelantarse y alcanzar el paso, llegando hasta el fondo de la Saguia en una zona en que su lecho estaba salpicado de numerosos y pequeños montículos, mientras que la otra Sección de la Compañia, mandada por el Teniente Ochoa, intentaba sin éxito el asalto sobre una de las pequeñas alturas al oeste de la entrada del paso. El Capitán Jauregui, llevado de un enorme espíritu de acometividad y tratando de impedir el posible repliegue del contrario a través del cauce hacia Tafudart, siguió avanzando con sus legionarios, teniendo que sostener un violentísimo combate a corta distancia con un núcleo que los envolvió al que se añadió otro muy numeroso que descendió del Meseied, muriendo él y todos los hombres que le seguían. Mientras tanto la 3ª Compañia que, como dijimos anteriormente, marchaba flanqueando por el mismo borde este de la Saguia, al alcanzar un gran espolón que se adentraba sobre su cauce, recibió un fuego muy nutrido del enemigo, resultando muerto el Teniente Gómez Vizcaino y herido el Teniente Lafuente. A continuación, el adversario intentó desbordar a la Compañia por el norte, por lo que se decidió sacar a la 1ª Compañia de la posición alcanzada al sur de Edchera, dándole la misión de reforzar a la 3ª al mismo tiempo que una de sus Secciones, la del Brigada Fadrique, fue asignada a la Compañia del Capitán Jauregui. El enemigo, cuyos efectivos se estimaron en unos 500 hombres, rompió el contacto durante la noche debido al enorme quebranto sufrido retirando el armamento de sus bajas. En el reconocimiento efectuado al amanecer se evacuaron a nuestros muertos y se encontraron unos 50 cadáveres del adversario estimándose que sufrió otras 200 bajas más. Por nuestra parte hubo que lamentar las muertes del Capitan Jauregui, Tenientes Gómez Vizcaino y Martin Gamborino, Brigada Fadrique, Sargentos Simon González, Arroyo y Fernández Valverde, 4 Cabos primeros, 4 Cabos y 22 legionarios, en total 37 muertos. Heridos: 2 Tenientes, 2 Sargentos, 3 Cabos primeros, 6 Cabos y 37 legionarios, en total 50. A estas bajas hay que sumar las de 1 Cabo primero muerto y un Cabo herido de la 2ª Compañia de la IV Bandera que había acudido a reforzar a la XIII. Por esta acción les seria concedida la Cruz Laureada de San Fernando al Brigada Francisco Fadrique Castromonte (un veterano del 3er Tercio) y al legionario Juan Maderal Oleada con fechas 10 de enero de 1961 y 5 de enero de 1966. También fueron citados como distinguidos varios Suboficiales y personal de tropa de la XIII Bandera.

 El combate de Edchera se saldó con 37 legionarios muertos y 50 heridos, unas cifras que podrían haber sido mucho mayores si no hubiese sido por el sacrificio de los dos laureados. Por su parte, tras el combate se encontraron 50 cadáveres de los combatientes saharauis que se estima que murieron alrededor de doscientos. A pesar de la heroicidad de estos hombres, su historia es completamente desconocida para la mayoría de españoles. En cualquier otro país, esta batalla seria conocida por todos, pero sin embargo la mayoría de los españoles ni siquiera han oído hablar del conflicto del cual formé parte, y es por ello que la Guerra de Ifni es también conocida como la Guerra Olvidada o la Guerra Ignorada.


domingo

Conmemoraciones

El 23 de Febrero de 1954 se realiza el primer salto desde avión en la Escuela Militar de Paracaidistas que el Ejército del Aire tiene en Alcantarilla (Murcia). Esta fecha se conmemora todos los años como Aniversario de las Fuerzas Paracaidistas del Ejército de Tierra.
Pinchar en este enlace para ver un vídeo muy interesante.
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=mnf8AthUSGQ

La canción paracaidista del E.T.
http://www.youtube.com/watch?v=mku8kSmBNA0

Ya está aquí la Legión de España
a luchar por la gloria de su sueño
ya está aquí, voy por ti España
a vencer o morir ganando el cielo.
Soy Quijote de Dulcinea
de ojos negros y raza hispana.
Es la luz de tu sol que relumbra
al fin con mi amor.
Un, dos, tres a formar legión del honor
que nos llama el cornetín.
Con pasión ya estoy presto aquí
cabalgar, cabalgar nubes de sol.
Un, dos, tres a formar legión del honor
que la Patria busca en mí
con amor razón de vivir
vivirá te lo juro yo.
Ya está aquí la Legión de España
a luchar por la gloria de su sueño.
Ya está aquí, voy por ti España
a caer o vencer por ti.
Somos vanguardia del aire
otros de la tierra o mar.
Por delante de nosotros
nadie para morir o luchar.
Vamos a formar.
Vamos a luchar.
Abre el corazón.
A mí la Legión.

martes

El Internado en 1944


Nací el 15 de Noviembre de 1938 en plena guerra Civil.

Pude haber ido a nacer en Hellín, de la provincia de Albacete, pero mi madre decidió volverse a Madrid de donde éramos todos desde hacía varias generaciones. Una vez en Madrid, la guerra continuaba con crudeza. No así en  Hellín, a donde se habían trasladado a vivir al amparo de las gestiones de un pariente republicano muy influyente.
En Madrid y por el hueco de la escalera de nuestra casa y donde nací según era la costumbre, cayó una bomba dos días después y que no explosionó porque no tocaba el que toda la familia pereciera en aquel instante.

Y terminó la guerra al año siguiente, y mi padre se libró de ser detenido a pesar de haber permanecido en el bando republicano en una unidad de preparación de planos y coordinadas para el ejército que perdió la guerra.
Mi padre era delineante y falleció en 1942 a consecuencia de una complicación pulmonar que no se pudo combatir porque la penicilina todavía tardaría aún dos años en aparecer en España.
D. Ángel, el médico de familia, solamente pudo recetar unas anticuadas cataplasmas de anís o mijo para aliviar los resfriados.
Mi madre se quedó viuda a los 42 años de edad y con dos hijos, mi hermana y yo, a los que había que mantener con los precarios medios de la posguerra española.
Mi tío Alfonso, marido de mi tía Emilia hermana de mi madre, y como exalumno que era del Colegio Municipal de San Ildefonso de Madrid, entonces solo para huérfanos de padre, intervino para que yo pudiese acceder en 1944 a ser incorporado a ese colegio de indudable prestigio.


No solamente éramos los encargados de cantar los números de la lotería nacional que así se celebraba todas las semanas además del de la Navidad, sino que también se impartían clases de música con instrumentos y con voces escogidas en el coro de la capilla. También el maestro Afrodisio nos daba lecciones de esgrima. Primero con palos y después con los trajes y caretas adecuados y también con floretes de verdad para intervenir en algunos actos oficiales. El maestro Afrodisio había sido el profesor de esgrima del Rey Alfonso XIII hasta su marcha a Italia.
Se trataba entonces de un internado exclusivo para niños varones, huérfanos.
Para la película “Pequeñeces” del año de 1950 contando yo con unos once años edad, nos llevaron a todos nosotros, uniformados con el traje de gala, a unos estudios de cine donde intervinimos en una secuencia junto al ya por entonces niño actor Carlos Larrañaga.
Con mis 12 años recién cumplidos, mi madre contrajo nuevas nupcias  y yo hube de abandonar aquel colegio de tan gratos recuerdos, para continuar mis estudios en otro colegio mucho más modesto del barrio de Embajadores.