sábado

El 2º salto en guerra




Es la página 27 extraída de un comic sobre la Historia de la Brigada Paracaidista.


Una recreación de la inexistente "Hoja de Lanzamientos" sobre la cábila de Erkúnt, en Ifni.

No me cansaré de recordarlo, ni de presumir, porque yo tuve el privilegio de intervenir en el 2º salto en guerra de los paracaidistas del E.T. , sobre la cábila de Erkúnt, en Ifni, el 19 de febrero de 1958.


ERKUNT EL SEGUNDO SALTO EN GUERRA

Enmarcado en la operación “Pegaso” se desarrolló el segundo salto de guerra de las Fuerzas Paracaidistas del Ejército de Tierra en las inmediaciones de la localidad de Erkunt, el 19 de febrero de 1958.
Los planes del mando pretendían, con una serie de lanzamientos paracaidistas al norte del territorio (Agrupación “C”), asegurar la libre disposición de la carretera costera que unía el territorio de norte a sur. Una vez logrado este objetivo las unidades debían replegarse a Sidi-Ifni.
Además de los lanzamientos paracaidistas se dispuso una agrupación (Agrupación “M”) por tierra compuesta por la II Bandera Paracaidista y la VI de La Legión que avanzarían por las cumbres dominantes de la vía de comunicación costera.
El avance de esta columna estuvo obstaculizado por el fuego enemigo obligando a tomar al asalto algunas de las cotas que dominaban el itinerario causando los intensos enfrentamientos un número de bajas considerable entre las fuerzas de La Legión y los paracaidistas.
Ante la resistencia de las bandas de liberación el mando, con la certeza de que la única posibilidad de sorprender al enemigo era envolver su retaguardia, ordenó el embarque de las fuerzas de la 1ª Compañía al mando del Cap. Pedrosa junto a una sección de ametralladoras de la 5ª Cía. Al mando del Tte. Antón Ordóñez.
El salto se realizó en la D/Z de Erkunt, la más cercana a Sidi-Ifni de las previstas en la operación. Al llegar a la zona de lanzamiento saltó el Cap. Pedrosa como primero de la patrulla seguido por el resto de su compañía, siendo un éxito el salto sin que hubiera que lamentar ningún incidente, alcanzando los objetivos previstos y causando la retirada total del enemigo.


El fallecido periodista Ramiro Santamaría que estuvo en Ifni durante la campaña, nos cuenta su particular versión del citado salto dentro de la "Operación Pegaso" en su libro Ifni-Sahara La Guerra Ignorada (Páginas 159 a 162).


.........................."Y amanece el día 19 de febrero. Desde antes de la aparición de las primeras luces, la II bandera ocupa la base de partida. A las 8,20 horas y tras una preparación intensa, rebasa nuestra conocida posición de Buyarifen. Una hora más tarde, desde la cota 435 la 6ª compañía apoya con sus fuegos el avance de la VI Bandera de la Legión. El fuego enemigo es cada vez más intenso. Se penetra en un terreno sumamente accidentado, con alturas que oscilan entre los 50 y 453 metros sobre el nivel del mar en un continuo subir y bajar. En tales condiciones no se sabe si es peor la acción del enemigo o la sed, el peso del equipo, el cansancio.

Mientras nuestra II bandera y la VI de la Legión se baten coco a codo contra estas fortalezas naturales, la I bandera, desde las ocho horas, permanece preparada en el aeropuerto esperando la orden de embarcar. Las horas van transcurriendo en medio de aquel hervidero de hombres, equipos, armas y aviones. Periódicamente despegan los viejos “Heinkel” (los “Pedros” como popularmente se les conoce) en misiones de bombardeo y ametrallamiento.

A lo lejos, hacia el Norte, truena la artillería del crucero “Galicia” y del destructor “Almirante Miranda”, que apoyan desde el mar el avance paralelo a la costa. Pero la orden de embarque no llega. El Mando suprime la operación de desembarco aéreo a las 11,30 horas, dado que la situación en ese instante hace innecesario el lanzamiento. Solamente la 3ª compañía reforzada deberá avanzar en camiones hasta la línea ocupada por la Agrupación Táctica “M”, para desde allí lanzarse desplegada, atacar y ocupar Erkúnt.

La II bandera ocupa, a las doce, la última línea de objetivos. Cuando la 3ª compañía desciende de los camiones para iniciar su avance pie a tierra, el comandante López Costa, que en previsión de un posible lanzamiento ha acompañado a esta pequeña columna, comunica a los oficiales que según lo anuncian por radio, la 1ª compañía, una sección de ametralladoras y un pelotón de morteros (ambos de la 5ª compañía) está a punto de de aparecer por el aire para ser lanzados en Erkúm. Vendrán bajo el mando del capitán Pedrosa y constituirán la mayor fuerza lanzada sobre el Territorio en acción de guerra. Entre los oficiales figura el teniente Galera, recientemente fallecido en acto de servicio.

Hay, entre los hombres de la 3ª compañía, un primer movimiento de rabia contenida al conocer la noticia: “¡Ese salto era nuestro!”

Cuando el cielo se llena de puntos, la tripulación de los navíos de guerra que apoyan la acción, saludan con gritos, aplausos y vivas el salto de los paracaidistas. Sus cañones desvían el fuego sobre las alturas que dominan la amplia hoyada, en cuyo fondo está Erkúm. Momentos después, la 3ª compañía enlaza con los que han venido del cielo. Atrás y a la derecha, formando un amplio arco, están los hombres de la Agrupación “M”, los paracaidistas y los legionarios. La tenaza se ha cerrado. (Ha costado tres muertos en la II bandera y numerosos heridos, entre ellos el capitán Ponciano Fernández. La VI Bandera de la Legión ha tenido peor suerte).

El enemigo, que no ha caído en la trampa, se finge pacífico ciudadano o se dispersa por aquel revuelto y complicado terreno. La frontera norte está ahí, bien a la mano, y nadie les va a perseguir a través de ella.

Ya no volverán. Desde este día el flamante Ejército de Liberación que contaba con masas de hombres unos meses antes, quedará reducido a unos grupos sin potencia suficiente para realizar acciones de gran envergadura.

Y ahora, amigo lector, permítanos volver unas horas atrás el reloj que regía el tiempo de la campaña. Recordemos aquella misteriosa filtración en el secreto militar que precedió a la operación “Pegaso”, como había precedido a todas las anteriores.

No se sabe cómo pudo llegar al Hospital Militar de Sidi-Ifni la noticia de que horas después la I bandera saltaría en el límite norte del Territorio. Los enfermos y heridos que se encontraban en el hospital corrieron al director solicitando el alta inmediata y asegurando que de no obtenerla se la tomarían ellos. Poco después, con el alta conseguida o sin ella, se presentaron en sus compañías para ser incluidos en la operación “Pegaso”. Cuando ésta hubo concluido, algún paracaidista precisó nuevamente ser hospitalizado hasta su total curación. ¡Ya habría tiempo para ello!

La campaña de Ifni había, prácticamente, terminado".

Un grave accidente en acto de servicio


Nos habían acercado en camiones y el resto del trayecto le hicimos andando.
Supongo yo que como en otras ocasiones se trataría de proteger un convoy de víveres y provisiones que llevaban a esa cota. Todo parecía un acto más dentro de un servicio rutinario. Al pasar cerca de un pozo de recogida de agua de lluvia, el teniente Galera que mandaba la Sección me dio desde lejos y con una seña, la orden de comunicar por radio al capitán Pedrosa que todo iba bien y que estábamos sin novedad.
Aquellas fueron mis últimas palabras pronunciadas por la radio que llevaba colgado a la espalda. De pronto sonó muy cerca de mí una tremenda explosión y cuya onda expansiva nos tiró al suelo a varios de nosotros. No lo sabía todavía pero yo había pisado una mina colocada por el enemigo cerca de aquel pozo de agua. Con motivo de la explosión, mi boca se llenó de tierra y polvo así como de un espeso humo con sabor a pólvora. Un desagradable sabor que se me quedó pegado al paladar durante muchos meses.
En todo ese tiempo no pude soportar, sin que me produjese náuseas su recuerdo, el simple olor de un fósforo al ser rascado por alguien próximo para encenderse un cigarrillo.

Así relataba mi compañero Juan Antonio Espí (q.e.p.d.) lo sucedido aquel día en Buyarifen:
“No recuerdo bien cómo se llamaba quien te recogió. Era de nuestro pelotón, seguro, y tengo un vago recuerdo de él a pesar del nerviosismo del momento. Recuerdo que Vozmediano y yo íbamos muy cerca de ti. Vozmediano cayó de espaldas por la onda expansiva y yo me lancé al suelo, entonces alguien gritó: ¡morteros!”
“Pudo ser un desastre si aquel trozo de terreno hubiera estado sembrado de minas y si tú o alguno de nosotros, hubiese tropezado y caído encima de alguna mina”.
 “No quisiera confundirme pero creo que pudo ser Antonio Pineda Hernández quien te recogiera. Cuando pasó el primer momento de miedo (no me importa decirlo), estaba Pineda, José Luís G. Vicente, Guajardo, Blanco, (el gallego que lavaba la ropa) y el 1º Pastor, alrededor tuyo. Uno de ellos te había cogido en brazos, y yo creo que fue Pineda. El sanitario creo que era Julio Osuna Coronado, pero de eso no estoy tan seguro”.
 “Tu accidente fue lo que me hizo centrarme en la realidad de lo que hacíamos allí, a pesar de que nuestro “bautismo de fuego” fuera en Tiugsa meses atrás”.
“Durante unos segundos me quedé paralizado, de pie, en medio del camino, y sólo reaccioné cuando el 1º Ortega me dio un empujón y me lanzó a un desnivel que había a la izquierda diciéndome que corriera detrás del monte de arriba. Yo así lo hice corriendo hasta llegar arriba, solo que el sonido de los “pac-cum” no se me quitó de la cabeza hasta que el 1º Ortega empezó a disparar con un fusil ametrallador “fao” que no sé de donde le sacó. Antes, todo me parecía como una película que yo estuviese viendo. Por eso me acuerdo. Lo recuerdo bien porque pasé, del entusiasmo juvenil, a la cruda realidad”.
 “Al día siguiente con lo tuyo confirmado, o sea que te habían tenido que amputar un pie, un grupo de varios paracaidistas (no te doy los nombres pero fue casi toda la Sección de Asalto), salimos del cuartel con granadas en los bolsillos dispuestos a volar medio barrio moro. Pero nos paró nuestro teniente Galera y dos cabos 1º en el zoco ya que alguien le informó de nuestras intenciones. Con buenas palabras y comprendiendo nuestra rabia por él compartida, nos hizo regresar al acuartelamiento. Jamás volvimos a comentar esto ni entre nosotros. Qué gran oficial era el teniente Galera. Le perdimos la pista al llegar a Las Palmas”.

 Ahora dejo a Juan Antonio Espí con sus recuerdos del salto en Erkúm arrastrando desde entonces clavados en su rodilla los pinchos de una chumbera y después de su paso por el Hospital de Las Palmas al cabo de mucho tiempo, retomo yo el relato de lo que recuerdo de aquel día 4 de junio de 1958. Antes de que Pineda o quien quiera que fuese, me recogiese y me llevase en sus brazos hasta una camilla de lona, y antes de que el sanitario Julio Osuna, también del 12 curso, me atara fuertemente una goma a la pierna por encima de la rodilla para que no me desangrara, yo, aunque todavía aturdido, ya me había puesto de pie, y al apoyarme sobre el pie derecho no sentí ningún dolor, pero tuve la desagradable sensación de que estaba pisando una enorme, blanda y reciente cagada de vaca. Cuando de verdad empezó a dolerme la pierna fue cuando Julio Osuna me ató fuertemente una goma por encima de la rodilla. Mala suerte para mí, pensé.

De golpe, todos mis deseos, el de continuar siendo militar profesional en el Ejército español; el pensar en incorporarme a las Fuerzas Expedicionarias del Desierto o algo así, el irme a América a comérmela con patatas fritas para hacerme rico; o lo que era lo más próximo e inmediato, el poder continuar la andadura prevista con todos mis compañeros del 12 curso, todo, y de un terrible mazazo, se había venido abajo como un castillo de naipes azotado por aquel seco y cálido viento del desierto que nos llegaba muy fuerte y siempre lleno de arena arremolinada que pinchaba la cara y del que no había manera de protegerse. Pero, resultó que yo…y después de todo….¡estaba vivo! y en buena forma física y mental. Y cuando por la tarde de aquel día 4 de junio empezaron a llegar mis compañeros para visitarme al Hospital de Ifni, quiero pensar que quien más o quien menos, y como ya he contado, se llevarían una relativa buena impresión del buen talante con el que yo había recibido esa desgracia. 


jueves

Dedicado a los equivocados.



 En el apartado de reflexiones de este blog, quiero hoy incluir un tema actual. 

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Sobre un texto encontrado en Internet y remitido por mi buen amigo Rogelio García Galindo. Se le puede encontrar en http://rogeliogarciagalindo.blogspot.com.es/

Llevan razón quienes dicen que está muy visto criticar al grupo de los tres monos. 
Pero insisto en este tema por la tristeza que siento al ver que personas buenas, a las que aprecio, incluso familiares míos, muy jóvenes, los han votado sin saber las ideas y hechos tan siniestros, violentos y peligrosos que se esconden bajo su piel de cordero. 

Porque los suyos han realizado actos de auténticos fascistas. En las televisiones hablan y argumentan mejor y con más aparente respeto que sus contrincantes, los cuales suelen salirse del tiesto, hacer comentarios hirientes, reírse, decirle motes. 

Así los personajes en cuestión se hacen más peligrosos, porque el espectador simpatiza automáticamente con ellos. Son unas personas muy inteligentes y preparadas, con resultados sobresalientes en sus estudios. Poseen dotes de líderes, con calculados planes. Y manejan internet unos mil millones de veces mejor, por ejemplo, que yo. 

Fueron miembros destacados de la Unión de Juventudes Comunistas y tienen muy claro lo que quieren. Y en la Universidad tienen montada una asociación de extrema izquierda y laicista, desde la cual se atrajeron a todos los antisistemas universitarios, a los cuales teledirigen para lanzarlos contra quienes ellos consideran sus enemigos. 

Son campeones de la demagogia al ofrecer al pueblo promesas imposibles, como la jubilación a los 60 años o un sueldo de 650 euros para todo el mundo, sin excepciones. Pero claro, ¿esto cómo se paga? Proponen no pagar la deuda pública. Semejante disparate de revolución comunista tendría consecuencias gravísimas para España. En pocos meses ni los pensionistas, ni los desempleados, ni los empleados públicos podrían cobrar. España iría de cabeza a la quiebra. 

Que no se pueda desahuciar. Esto rompería el sistema financiero. A partir de la entrada en vigor no se pagarían las hipotecas.  Expropiar las casas vacías para los que tienen dos viviendas o más en propiedad, a fin de cedérselas a quienes no tienen vivienda. Desaparecería así el derecho a la propiedad privada, como en los países comunistas, que acaban todos en la ruina. 

Aumentaría los impuestos a los ricos, a las sociedades, a los bancos y a las grandes empresas. Cualquier persona culta, aunque no sea economista, debe saber que esta medida, tan demagógica, ocasionaría al momento desinversión, traslado de empresas al extranjero, huida de capitales, huida de las inversiones en bolsa de las grandes fortunas, fin de concesión de hipotecas y préstamos a iniciativas, cierre de miles de grandes empresas, despidos masivos, ruina total de la pequeña y mediana empresa proveedora de las grandes, y aumento del paro al triple del que hay. 

O sea, ruina y miseria. Los del grupo proponen la eliminación de las vallas de Ceuta y Melilla, la entrada masiva, libre y total de inmigrantes, la libre circulación de los mismos, derecho a voto desde el mismo momento de su entrada en España, y plenos derechos, con vivienda gratuita y paga incluida para quienes ellos mismos llaman los sin-papeles. Y que no se pueda expulsar a ninguno, ni aunque cometa delitos. A cualquier persona de nobles sentimientos le conmueve humanitariamente ver a los inmigrantes de las pateras. Pero….¿España se podría permitir eliminar las vallas y promover la entrada masiva y sin control alguno de cientos de miles de africanos?

 Ante la opción de este gobierno de poner cadena perpetua revisable para los asesinos peligrosos de violaciones asesinos en serie y los terroristas asesinos en frío de inocentes, este partido se manifiesta en contra de dicha cadena perpetua. Y además está a favor de la reducción de penas y puestas en libertad con los argumentos de que la cadena perpetua es inhumana y de que la cadena perpetua no sirve para proteger la sociedad. En este caso, ya no les interesa la opinión del pueblo.

Voy dejando para el final lo más gordo. He visto varios vídeos en la televisión venezolana, en los que apoya totalmente los regímenes de la dictadura comunista de Cuba y de la Venezuela del fallecido mandatario y del actual, que tiene a su pueblo sumido en la miseria al haber ya llevado a cabo las mismas propuestas que otro propone para España.  

Al grupo, les gusta mucho el régimen chavista de Venezuela que acoge y protege a los asesinos-terroristas de ETA, aunque estén denunciados y perseguidos por la Justicia española. Se trata del mismo régimen que derriba estatuas de Cristóbal Colón porque dice que España fue una nación genocida. Los que dicen en la tele venezolana que se emocionan al recordar al gran comandante demagogo. Y le ponen a su partido, el lema de las asociaciones chavistas.  

Peor aún. He buscado y encontrado en internet las imágenes que yo recordaba sobre lo que ocurrió en marzo de 2011 con la capilla católica de la Universidad Complutense. Cientos de estudiantes de extrema izquierda atacando la capilla, impidiendo a los escasos estudiantes católicos que pudieran entrar en ella. El asalto a la capilla por parte de varias alumnas de extrema izquierda en topless, gritando frases insultantes. 

El día 22-3-2011 una cacerolada de más de 300 anti-sistemas, pintorreando la pared y puertas y colocando carteles insultantes y llenos de odio y amenazas. Solamente 15 estudiantes católicos había en la puerta, tratando de quitar aquellos carteles bajo los insultos. Y la noticia apareció así en el boletín de los del equipos: Un grupo de quince fascistas ultracatólicos arrancaron nuestros carteles. ¿Y sabéis quién estaba detrás, organizando todos estos ataques contra la capilla, reclamando su cierre? Efectivamente los tres los cuales dijeron: La universidad debe ser un espacio laico. 

Democracia es laicidad. ¿Por qué tienen tanto odio esta gente a los cristianos? Si no quieren la capilla, que la dejen en paz y que puedan entrar quienes crean en Dios y quieran rezar. Ya no se trata de tener una opinión laica, sino de prohibir, como en un régimen comunista-estalinista, que nadie pueda ser católico. 

Sigo dejando para el final lo más grave, lo más intolerable. ¿Qué pensaríais si, por ejemplo, una diputada de Izquierda Unida, por ejemplo, viniera a simplemente a dar una charla pública con coloquio en el centro cultural; y que, en cuanto abriera la boca para hablar, me levantara yo con un montón de gente pegando gritos y le impidiera dar la charla y además la insultara, la amenazara, y le impidiera, simplemente, hablar a esa mujer?. ¿A que esto no sólo lo veríais intolerable, sino que además, llenos de lógica indignación, os enfrentaríais a mí y me denunciaríais por fascista, para que pagara una buena multa o fuera a la cárcel? Pues exactamente esto mismo es lo que hizo el grupo, dirigiendo a su gente, en octubre de 2010.

El vídeo pone de muy mala leche a cualquier persona que lo vea. A cierta mujer íntegra, valiente, socialista vasca amenazada de muerte por ETA, que tuvo las agallas de enfrentarse a ETA cara a cara muchas veces, los del grupo, como auténticos matones, le hicieron un boicot cobarde y típicamente estalinista. Le gritaban: Fuera fascistas de la universidad; esperpéntico: los matones y los que pisotean la libertad de expresión, llamando fascistas a una mujer demócrata, que, en cambio, les permite hablar a ellos. Y encima cantándole el himno que ETA ha hecho suyo, el Eusko gudariak, el mismo cántico que los etarras entonaban cada vez que ETA cometía un asesinato. 
Matonismo de ese grupo frente a una luchadora por la libertad, perseguida por ETA; y reivindicación de ETA y sus símbolos. Este grupo tiene un jefe. En el vídeo se observa perfectamente cómo, cobardemente, desde un segundo plano, el jefe iba teledirigiendo a los estudiantes anti-sistemas paso a paso, indicando quiénes y cuándo debían ir interviniendo en el boicot. 

Por último. De hace un año, he visto un vídeo de ese tal, hablando en una herriko-taberna, es decir, una taberna-sede de pro-etarras. Y dice cosas espeluznantes. Dice que él lleva la bandera republicana porque es la bandera de los que defienden el derecho de autodeterminación es decir, la secesión del País Vasco y Cataluña y descomposición de España. Dice que nuestra Constitución, a la que desprecia con el mote de El papelito aquel de 1978, es decir, la Ley de leyes aprobada por los partidos democráticos UCD, PSOE, PCE, AP, CiU..., y por el 88% del pueblo español en referéndum, con el voto en contra de Esquerra Republicana de Catalunya, Herri Batasuna-ETA y Fuerza Nueva, es una ley de la élite capitalista, y ante la cual los únicos que se opusieron a ella y que demostraron ser los mejores de todos, fueron la izquierda abertzale y ETA . 

Y remata la faena diciendo que vivimos ahora un proceso revolucionario en el que la audacia, es decir, el golpe, la revolución, es absolutamente fundamental, puesto que estamos en un momento leninista.
En conclusión: Queda claro que el objetivo del grupo de monos es una revolución comunista estalinista que elimine nuestra Constitución, nuestra Reconciliación nacional, nuestra Transición democrática y la Libertad; una revolución que imponga el régimen chavista que tanto a ellos les gusta.


Queridos familiares y amigos que habéis votado al grupo de monos: No se puede ser tan inconsciente, empujados por los mensajes demagógicos, manipuladores de masas y tan del estilo del nazi Goebbels, aprovechándose de la grave crisis económica y de los casos de corrupción, para criminalizar a todos los políticos, cuya inmensa mayoría son personas honestas, para caer en la trampa de la inteligentísima extrema izquierda estalinista y abertzale.


miércoles

Conmemoración del 19 de febrero


Salto paracaidista en guerra en Erkun (Sidi-Ifni 1958)

Un relato con fotos facilitado por el veterano paracaidista del 12º curso del E.T. José Luís González Vicente.


"La importancia de la fecha del 19 de febrero, para un paracaidista de la Bripac, excombatiente de Ifni, no podía dejar pasar por alto la conmemoración del único salto paracaidista en guerra, que la hoy Bripac, antes Banderas Paracaidistas, han efectuado en toda su historia.

Un salto en el que intervinieron los tres ejércitos. El Ejército del Aire, con sus Junkers-52, llevando paracaidistas, y los Heinkel 111 conocidos como "Pedros", ametrallando la zona de salto y alrededores, así como los Messerschmit, conocidos como "Buchones".


El Ejército de Tierra, con la actuación de la Primera Compañía de la Primera Bandera, al mando del entonces capitán D. Prudencio Pedrosa Sobral, con el apoyo sobre tierra de la Segunda Bandera Paracaidista, La Legión, los Tiradores de Ifni y otras fuerzas.

El Ejército del Mar, con la actuación del crucero Galicia y el destructor Almirante Miranda, aunque de los ochenta y ocho obuses lanzados, solo llegaron once de ellos a explosionar.
El operativo que el Mando decidió para esta ocasión, fue el que se detalla a continuación:



Así que llegado el día 19 de febrero de 1958 y tras varias dilaciones sobre si se saltaba o se suspendía el salto, en el aeródromo de Sidi-Ifni, los motores de 13 aviones Junkers-52 de la 36 Agrupación del Ejército del Aire, de Gando (Las Palmas), atronaban el aire con un ensordecedor ruido de motores, mientras que nosotros, los de la 1ª Cía. de la Primera Bandera de Paracaidistas del E.T., al mando del Capitán D. Prudencio Pedrosa Sobral (fallecido en 2004 como Teniente General), nos preparábamos con el equipo de salto y de combate.

A todo esto el Capitán Pedrosa cambiaba impresiones con sus tenientes para la acción que se iba a realizar.
Primera Sección; el Teniente Ricardo Boñita Benito. En esa sección estaba encuadrado J.L.G. Vicente.
Segunda Sección; el Teniente José Galera Sánchez Serrano. A esta sección pertenecía J. Conejo López.
Tercera Sección; el Teniente Pablo Cayuela Fernández.
Quinta Sección de ametralladoras; el Teniente Juan Antón Ordoñez.

A las 14.00 horas del mencionado día 19 de febrero de 1958 embarcábamos la 1ª Compañía y la sección de ametralladoras, en los 13 Junkers dispuestos.
La importancia dada al salto por el Mando, lo acredita el hecho de que hasta tuvimos observadores. Como "Observadores" venían en otro avión, el Teniente Coronel Jefe de la Agrupación D. Ignacio Crespo del Castillo; el Capitán de Estado Mayor D. Juan Antonio Gómez-Zamalloa Menéndez, y un periodista inglés llegado para cubrir la información.
Llegado el emocionado momento, los Junkers despegan adentrándose en el mar para al cabo de un rato girar a la derecha de la marcha y situarse sobre la vertical de la zona de Tabercut sobrevolando sobre la cabila de Erkunt.
Cerca de allí en tierra, estaba La Legión en apoyo del inminente lanzamiento de paracaidistas.


Detrás del Capitán Pedrosa todos los demás saltaron como un solo hombre. ¡¡Abajo valientes!!


Y allá van los componentes del 12º curso de paracaidistas del E.T. que con solo los saltos reglamentados del curso en Alcantarilla nunca han vuelto a saltar hasta ahora, siendo este el primer salto en la Bandera y el primer salto en guerra.
Los sentimientos se entremezclan y en ese momento no hay tiempo para analizarlos. El "tira palante que viene el comandante" es lo que impera y así lo hacemos.
La toma de tierra se produjo de un modo dispar. Mientras unos no tuvieron ninguna anécdota que contar, otros cayeron encima de las chumberas como Espí y yo mismo, con pinchos enormes que se nos clavaron precisamente allí y que tardaron en ser expulsados. Alguno que otro como Lusilla, cayeron encima de los tejados de las casas morunas y se rompieron algún que otro diente.
Otros.....bueno, otros cayeron en distintos lugares, pero todos nos agrupamos enseguida al lado de los oficiales de cada Sección, iniciándose rápidamente la marcha sobre el poblado, al mismo tiempo que se escuchaban las explosiones y tiroteos de las fuerzas que actuaban por otros lugares de la zona.
Al poco rato, con la huida de los moros, se hizo la calma, tomamos posiciones en las alturas construyéndose unos parapetillos con piedras, y......¡! Se hizo un silencio impresionante¡!

El Capitán Pedrosa nos dijo después, que los de los barcos se habían emocionado al contemplar el espectáculo, jaleándonos desde las cubiertas de los mismos. Pero nosotros ni nos enteramos, claro.

Yo no sé a vosotros, pero a mí, el recordar aquellos acontecimientos, me produce un escalofrío de emoción, al mismo tiempo que se eleva a la enésima potencia el sentimiento de orgullo paracaidista del E.T. y no puedo por menos que gritar, bien alto y claro:
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!
¡¡¡VIVA LA BRIPAC!!!

Y así finalizó la operación Pegaso. Solo un pequeño grupo de moros se atrevió a disparar algún tirito, pero fue abatido por los de las ametralladoras. Los demás salieron por piernas de allí, más bien por patas de camello y algún que otro vehículo destartalado.

El trato dado por nosotros a los nativos no contendientes de la cabila de Erkúnt, fue sumamente correcto. No les molestamos en absoluto. No les dejamos sin gallinas ni nada (entonces ya no pasábamos hambre....), incluso se les hizo alguna carantoña a algún niño poniendo de manifiesto que para nosotros, eso de "enemigos" nunca lo habíamos sentido como tales.

Sobre las 20.00 horas de la tarde-noche y una vez que se reunieron con nosotros las fuerzas del Capitán Quintas Gil y que recogimos los paracaídas que habían quedado tirados en el suelo, entonces se procedió a dar media vuelta para encaminarnos en camiones de regreso a Sidi-Ifni. Llegamos a las 22.00 horas de la noche más contentos que unas pascuas sin saber en ese momento que la Operación Pegaso había tenido un alto precio en sangre.

Los paracaidistas muertos en combate en Erkunt fueron:
Los cabos; José González Hoosrtigüela y Pedro González Jordán, y el C.L.P. Francisco Mestre Monteagudo.
A ellos tres y a todos nuestros compañeros muertos, heridos y desaparecidos en los distintos combates llevados a cabo en la Guerra de Ifni, mi homenaje más profundo, en la seguridad de que nunca serán olvidados.

José Luís González Vicente ante una placa recordatoria del lema paracaidista, situada en las escalerillas que daban acceso a las Compañías en Sidi-Ifni".

FIN.

Desacuerdo y opinión


Tomado del blog de Adolfo Cano Ruiz


Esto de la guerra de Ifni Sahara es la leche.
Después de 56 (ahora ya van 60) años, unos salen, cuando no en la prensa escrita o digital, en relatos de opinión y otros llamados históricos; y que salvo raras excepciones, todos hablan de lo mal que lo pasaron en aquella guerra, en la que por supuesto no estuvieron, o con que gracias a ellos se consiguieron victorias en la muy nefasta guerra de Ifni. 

Hace unos días, leí un relato de los llamados históricos de nuestra Armada.

Operación Orión, en aguas de Ifni.  Escrito por Antonio Herrero Andreu.

“Sin lugar a duda alguna, y para comprenderlo, no hace falta ser ningún experto para aseverar que en aquella guerra de Ifni/Sahara sin la valiosa colaboración de la Armada, difícilmente, por no decir imposible, el Ejército de Tierra hubiese podido cumplir y alcanzar los objetivos previstos en todas las misiones que se le encomendaron. Fue la Armada la que transportó miles de toneladas de víveres, municiones y diversa mercancía, así como traslado de tropas, lo mismo a Ifni que a El Aaiún, y lo más importante, su potente artillería de los buques de la flota, la que hizo desistir de los ataques al enemigo y retirarse en la mayor parte de los casos en auténtica desbandada……………………”

Claro está que una cosa son los proyectiles lanzados, y otra muy diferente los que alcanzaron el objetivo previsto. Un aparato, mandado por el capitán Casanovas, que tenía la misión de corregir el tiro naval sobre la costa, dio el siguiente parte al regresar a su base: “Se voló sobre zona objetivo comprendida entre Tabelcut y Río Taguia, a una altura de 650 mts. Se observaron 11 impactos artilleros. En la zona de Tabelcut tres, en la zona Id Buchini seis, y en la zona Erkunt dos»

Es decir, según la Armada habían sido 88 los disparos efectuados desde los buques de apoyo sobre los diversos blancos asignados, pero la observación aérea daba cuenta de que solo se habían visto 1impactos artilleros. Casi un 85% de los proyectiles ni tan siquiera habían estallado.
Claro está que tampoco la Aviación podía estar muy orgullosa de sus resultados pues en el bombardeo inmediatamente anterior al salto sobre Erkunt, realizado para ablandar las defensas y facilitar el lanzamiento de los paracaidistas, el capitán Perera, al mando del aparato, da el siguiente parte: “En la primera pasada se lanzó una bomba que no explosionó y en el viraje de salida se soltaron tres bombas, que quedaron enganchadas, cayendo al mar, explosionando dos. En la segunda pasada se lanzó una que no explosionó. En la tercera cinco que cayeron a la derecha y bien en alcance. En la cuarta se lanzaron diez, quedando una enganchada, que se lanzó al mar. Las nueve cayeron bien en alcance y dirección»

Resumiendo: de las 20 bombas lanzadas la mitad no estallaron o se perdieron, es decir sólo un 50% de efectividad. Al menos los porcentajes eran mejores que en la Armada

Por
mi parte puedo dar fe de que en la Operación Diana, en la que participé con el IV Tabor, el apoyo naval  (el Canarias) con frecuencia caían sus disparos en la ladera de nuestra cota (admitiendo la dificultad por lo cercano de la cota que había que ocupar si o si). Del apoyo aéreo mejor no hablar, pues en vez de bombas tiraban bidones de gasolina. Lo cierto que cuando íbamos a recuperar la cota, el moro estaba esperando sin una baja.
No está en mi ánimo el desprestigiar a ningún cuerpo del Ejército español, pues si bien, los del ET no tuvo ningún medio aceptable para enfrentarse a un enemigo mediocre, igualmente la fuerza naval y la del aire no tenía medios para desempeñar su función. Haría un añadido para las fuerzas del SMO, que fuimos tratados como a esclavos, dirigidos por amos que defendían su “cortijo” Sidi Ifni, apoyados por incompetentes desde Madrid, que rezando el rosario y dándose golpes de pecho, les importaba un carajo los muertos que pudieran haber, siempre que no se molestase al moro.

Contar la verdad, ayuda a conocer la verdadera historia de aquella nefasta guerra que algunos militaristas con excesivo amor patrio y por no avergonzarse, se empeñan en que los muertos, “desaparecidos” heridos, prisioneros lo hicieron por defender la Patria. Que es un honor ¿Qué Patria? si los muertos, los hubieron entre noviembre y diciembre del 57 (la mayoría), y Franco ó Carrero Blanco, hicieron por decreto la provincialización de Sidi Ifni y el Sahara, el 1 de enero del 58.



domingo

El avance









































Día 1 de Diciembre de 1957

Mientras una Cía. ha atacado y asaltado Biugta, las otras han ocupado en rápida carrera las alturas del Este (cotas 400 y 420) para cortar la retirada enemiga con dirección al Mesti.
Después de un corto y merecido descanso, se reanuda el avance en dirección al Mesti, dejando en Biugta una pequeña guarnición, con la misión de mantener la posición a toda costa.
En la marcha que se realiza en dirección al Mesti, el enemigo de vez en cuando realiza disparos aislados a gran distancia, que no son tenidos en cuenta, pues se prosigue el avance hasta el barranco de Asendi Higuerialem sin contestarlos, pero tomando la precaución de rodear los poblados para evitar nuevas emboscadas.

Al llegar a las proximidades del barranco citado, el mando de la Bandera ordena ocupar la cota 300 y establece una Base de Fuegos, para apoyar el paso del barranco, que tiene mucho desnivel con laderas muy cubiertas de cactos y tabaibas, además de innumerables vaguadas aptas para emboscarse.
Toda la carretera tanto a la bajada del barranco como la subida opuesta está barreada fuertemente por bloques de piedras y ramas.
Al iniciarse el paso del barranco, se realizan unos disparos de mortero sobre los espolones de la ladera opuesta y de pronto se ve al enemigo huir a la desbandada, uno de los disparo ha caído sobre un grupo enemigo y se produce el pánico, su huída es perseguida por los disparos de las ametralladoras y las Cías. del primer escalón se lanzan en su persecución sin darles descanso, se pasa el río sin novedad y se prosigue el avance, imprimiendo al movimiento la máxima velocidad, para aprovechar la luz natural.

Solo falta por ocupar el último objetivo, el Puesto de Policía de Zoco de Arbaa de Mesti que se divisa a lo lejos.
Despliega la Bandera cubriendo un amplio frente a ambos lados de la carretera y mientras una Cía. asalta y ocupa la casa de Bija- Alassa (verdadera fortaleza) y posteriormente el poblado, haciendo huir al enemigo que sitiaba el Puesto, otra Cía. se lanza por el Sur para envolver y establecer contacto con los sitiados.

Se penetra en el Puesto de Policía a las 18,20 horas.
En esos momentos, mientras parte del poblado es una hoguera provocada por las explosiones de las bombas de mano, sitiados y liberadores se abrazan entre gritos de ¡Viva España!. La emoción de esos momentos es inenarrable, hombres barbudos, sucios, famélicos, con el brillo de la decisión de los héroes en sus ojos, se abrazan a los paracaidistas llorando de emoción y alegría.
El enemigo desencadena de pronto desde la cota 356, un violento fuego de armas automáticas que es callado con unos oportunos disparos de mortero. Transcurre la noche con un continuo paqueo por parte el enemigo, que al parecer no se resigna a soltar una presa que consideraba segura.

Es verdaderamente admirable la resistencia efectuada en el Puesto por los sitiados, las ventanas sin protección apenas, dejan pasar los disparos que se estrellan contra las paredes interiores cuando no salen por otra ventana opuesta, se hace obligado el andar a gatas.
Los suministros lanzados desde avión han caído en su mayoría en terreno de nadie y por las noches han tenido que efectuar salidas para recogerlos.
A pesar de 8 días de asedio en estas condiciones, no han tenido ni una baja y su moral no ha decaído en un solo instante.

En el Puesto, se realiza una reunión de Jefes de Unidad para estudiar la retirada.


miércoles

Capitán Pedrosa





































Un relato de José Luís González Vicente. Veterano paracaidista en la Guerra de Ifni.



Cuando el fuego del enemigo arreciaba y la duda comenzaba a mostrarse en nuestros rostros, surgió la figura del capitán Prudencio Pedrosa Sobral que con un gesto rayano en la inconsciencia, pero digno de los viejos africanistas del Rif, dio nuevos ánimos a sus jóvenes paracas.

No hace falta echar mano de ningún libro. Estábamos allí, pegados a él, por cierto.

Comenzó a pasearse por delante de los parapetos de piedras con su varita mágica, que era una caña de bambú con guarnición, creo que de plata, que siempre llevaba, arengando a todos. Fuimos testigos de cómo una ráfaga de ametralladora le levantó polvo de los pies, y el “ tío” apenas hizo un ademán de quitarse el polvo.

El comandante Soraluce, viendo el cariz que tomaban los acontecimientos, decidió que lo más sensato sería abandonar cuanto antes el Mesti, so pena de que el enemigo consiguiera concentrar más efectivos y acabara él mismo cercado con toda su Bandera.

Dice “En la oscuridad y completo silencio nos fuimos replegando sin que se diesen cuenta y volvimos a Biugta sin una sola baja. Resumen del día primero, 26 kilómetros de marcha, de ellos 12 kilómetros combatiendo sin parar”.
“Me encontré con la papeleta que desde una altura, Yebel Busgadir, nos sacudían a placer con unas diez o doce ametralladoras, pedí enlace a los aviones y después de un poco de bombardeo aéreo y morteros, nos lanzamos de nuevo al asalto, al vernos ir en serio, huyeron y asómbrate, sin una sola baja por nuestra parte, ocupamos el reducto enemigo más importante de la zona centro, aquí dormimos la noche del día 2 al 3. Resumen unos 18 kilómetros y otro combate»

Fue la 2ª Cía. del teniente Cassinello la que dio el asalto al Yebel Busgadir. El hecho de que fuera siempre ella la encargada de las misiones más complicadas tiene una explicación muy simple: en toda la 1ª Bandera era la única compañía que estaba al completo y con soldados veteranos, pues la lª Cía. solo tenía un montón de novatos, la 3ª Cía. no contaba más que con un puñado de cabos y sargentos, que no podían ser empleados como carne de cañón pues se los necesitaba para poder encuadrar a nuevos voluntarios, la 4ª Cía. era de plana mayor y la 5ª Cía. de armas pesadas.

Una vez más los moros habían rehuido el combate, y lo que el comandante Soraluce califica de fuga no era más que la aplicación de la táctica guerrillera de escabullirse cuando el enemigo es superior.

La jornada del día 3 de diciembre transcurrió en medio de una relativa tranquilidad, tras la intensa actividad de los dos días anteriores. Nos dedicamos a descansar por una parte y a fortificar y consolidar la posición de Biugta pues el comandante, que ignoraba que el previsto salto de la Agrupación B había sido suspendido, se disponía a proteger la retirada tanto de aquélla columna como de la que mandaba el teniente coronel Maraver.

Se recibió un radiograma procedente de Sidi Ifni disponiendo que la 3ª Cía regresara de inmediato a la capital para incorporarse a una columna que debía operar al norte del territorio.

Al capitán Quintas le dolió en el alma tener que mandar a sus hombres que se pusieran en marcha. Sabía que el esfuerzo físico exigido a la tropa era excesivo, y que la Bandera estaba derrochando sus energías en continuas caminatas bajo un sol de plomo, pero una orden era inapelable y había que cumplirla, así que él fue el primero en coger el casco y ponerse en marcha.
Pero las penalidades de la 3ª Cía. no acababan allí, pues tan pronto llegaron a la capital se enteraron de que la misión para la que habían sido llamados se había suspendido, y que ahora debían regresar otra vez a Biugta escoltando unos camiones de abastecimiento.
Una vez más la falta de algo tan indispensable como una radio por compañía, cuando lo normal en un ejército moderno es una por sección, iba a ser la causante de que unos soldados derrengados tuvieran que realizar un esfuerzo suplementario e inútil, puesto que no se pudo avisar al capitán Quintas de que la operación prevista había sido anulada hasta que no llegó a Sidi Ifni.


Dice Saraluce: “Pero a la caída de la tarde me avisan por radio con urgencia que deje una compañía en Biugta y que, a la máxima urgencia, vaya a Anamer (hacia el Sur) para proteger la espalda de las columnas A y B, que al parecer el enemigo pretende copar. Subimos de noche (bendita luna) y por barrancos, entre terreno enemigo, llegamos a Anamer al amanecer.”

Efectivamente, la “tripada” de tirar parriba fue espantosa. Aquella maldita pendiente no se acababa nunca y, aunque había luna, los pinchazos contra cardos y tabaibas eran abundantes, con los juramentos propios que todo el mundo se puede imaginar.
Resumen día 3 de diciembre de 1957: Unos 16 kilómetros sin combate, pero metiéndonos cada vez más en terreno enemigo. Ya veremos como salimos de esta.

Fue la 3ª Cía. la del palizón de andar hasta Sidi Ifni y vuelta, la que se quedó en Biugta mientras el resto de la Bandera fue hasta Anamer.

El 4 de diciembre se procedió a ocupar el morabito de Anamer, con lo que quedó despejado el camino para la columna del coronel Maraver que venía con los supervivientes de Telata y Tiliuin.

El encuentro entre nosotros los hombres de la Primera Bandera y los compañeros de la 7ª Cía. fue muy emocionante. Unos y otros teníamos muchas cosas que contarnos, pero fueron los supervivientes de la 3ª y 7ª los que más atrajeron nuestra atención.

Todos estábamos ansiosos por saber cómo había transcurrido el cerco, o en que circunstancias encontró la muerte el teniente Ortiz de Zárate, pero bastaba con ver la cara de los que llegaban o echar un vistazo al camión de los cadáveres para darse cuenta que sobraban las palabras. El alma se encogía. ¡ No hay derecho a esto!. Las lágrimas están prestas a brotar! ¡ Los paracas, también lloran!.

Día 4 de Diciembre de1957.

La 1ª Bandera quedó en Anamer para cubrir a los que se retiraban, formando una especie de tapón que contuviera al enemigo en sus intentos de presionar a los que retrocedían. La decisión del mando fue acertada, pues aquélla misma noche se produjo un ataque de tanteo que sembró cierta confusión en nosotros, pobres reclutillas metidos en esta guerra.
El propio comandante Soraluce, relata así los sucesos de aquélla jornada:

“Día 4. Ocupo Anamer y todos los montes de los alrededores, con lo cual una pequeña caravana de camiones puede pasar hacia Ifni, retirando los liberados de Tiliuin, Telata de Isbuía y heridos y muertos de las columnas A y B, entre ellos Ortiz de Zárate. Hago noche en Anamer. En una alarma de noche, entre bombazos de mano, cae herido el teniente Arribas, posiblemente de una bomba de mano nuestra mal lanzada”