lunes

Quienes somos


Esta entrada es repetida, siendo que se escribió por primera vez en el año 2009. Desde entonces han sucedido varias desgraciadas pérdidas en el ámbito de los amigos y  compañeros paracaidistas, entre ellas, los fallecimientos de Carlos Vico Molinero, Guillermo Guajardo Fajardo y Juan A. Espí Puertas, que dejó en el foro de Aivepa este saludo para mí.    
         



jlgvicente
Forista del Año 2007-08
Fecha Registro: 25-05-04
Mensajes: 2092
Ciudad: LOGROÑO

Enviados: 23-05-07 3:12 pm Poner Asunto: A JUAN CONEJO LOPEZ
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EL DIA QUE SE ENCONTRABA TRISTE Y OSCURO POR CAUSA DE LA LLUVIA, SE HA CONVERTIDO EN RADIANTE AL APARECER TU POR AQUI DESPUES DE CASI Y SIN CASI CINCUENTA AÑOS.

JUAN CONEJO LOPEZ, EL QUE SUFRIÓ LA EXPLOSION DE UNA MINA EN EL MONTE BUYARIFEN. ! BIENVENIDO! A ESTA TU CASA COMPAÑERO DEL CURSO 12, DE LA PRIMERA BANDERA, DE LA PRIMERA CIA, DEL CAPITAN PEDROSA Y TANTOS OTROS.

YA NOS IRAS CONOCIENDO. Por de pronto, prepara tu corazón para revivir aquellos hechos que dejó marcado nuestro carácter para siempre.

Un abrazo

JOSE LUIS GONZALEZ VICENTE. excombatiente en ifni , medalla campaña, salto en guerra en Erkun IFNI/2007/50 ANIV.

juanespi
Socio

Fecha Registro: 02-03-06
Mensajes: 285
Ciudad: ZARAGOZA residente Alicante

Asunto: JUAN CONEJO LOPEZ

Es para mí motivo de alegría contar aquí con nuestro campañero de curso.
Yo no hace 50 años, que nos vimos sino sobre 45. Nos encontramos un espléndido día de verano frente a la salida del Puerto de Alicante. Nos encontramos uno en cada acera, instintívamente yo miré su pie, y como le vi los dos zapatos levanté la vista a su cara dudando si era él. Él al ver mi estrañeza, se dirigió a mí diciendo: niño Espi, sí que soy yo. Me alegré mucho de verle, charlamos un poco y él siguió dirección al paseo Marítimo y yo hacia la playa, que tenía una cita en un chiringito, y hasta hoy. He preguntado mucho por ti a Lusilla, el encuentro del año pasado te recordábamos J.L.Gonzalez Vicente--Cambra--Lusilla y yo. Al parecer la BRIPAC no se portó muy bien contigo. Un fuerte abrazo de Juan A. Espi Puertas

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Juan A. Espi C12 excombatiente de Ifni 1 salto en combate 1ªCia 1ª Bandera



Estos ya son parte de mis recuerdos y los conservo como oro en paño. Gracias compañeros. Gracias José Luís.



sábado

Curiosidades que no conviene olvidar





En el blog de Adolfo Cano que aparece arriba indicado, este veterano de la guerra de Ifni, dejó colocado este post que merece la pena que sea analizado por la juventud española, para que tengan muy en cuenta los errores cometidos por sus abuelos al declararse entre ellos la Guerra Civil en España.




http://www.abc.es/especiales/guerra-civil/fotos.asp

En el año 1936 se celebraron elecciones generales en España, exactamente el 16 de febrero de 1936. A estas elecciones se presentaron muchos partidos políticos tanto de izquierdas como de derechas. El Frente Popular, la coalición de izquierdas que englobaba tanto al Partido Socialista Obrero Español como al Partido Comunista, Izquierda Republicana y otros tantos, consiguió la mayoría absoluta. Pero, ¿cómo comenzó exactamente la Guerra Civil Española?

Tras la victoria del bando de izquierdas continuaron una serie de acciones terroristas que pretendían movilizar a la masa contra el gobierno, es el caso de los atentados de los falangistas y grupos de derecha, para responder a los primeros en el caso de los grupos de izquierdas. 

Solo en el mes de febrero ya se contabilizaban por centenares los fallecidos en este tipo de acciones contra la situación política, social y económica del país.

En los meses sucesivos el panorama social y militar de España fue, de todo, menos tranquilo. Varios altos mandos militares planearon durante meses una posible sublevación frente al gobierno republicano que se haría efectiva el 17 de julio de 1936 y los días sucesivos. Pero, ¿qué hizo que los militares se alzaran justo ese día?

El 16 de abril de 1936 uno de los hombres de José Castillo, un instructor de las milicias de la juventud socialista, asesinó a Andrés Sáenz de Heredia, primo del mismísimo José Antonio Primo de Rivera. Como represalia el 12 de julio fue asesinado el propio José Castillo. Este hecho desencadenó la venganza de la izquierda que terminó con la vida del diputado de Renovación Española, José Calvo Sotelo, al mismo día siguiente. Este asesinato del líder de la derecha terminó por decantar la balanza de los indecisos al golpe de estado a llevar a cabo una acción que conllevaría un conflicto bélico en nuestro país.











jueves

La Historia continúa

 Por José Saura Rizzo. 

 Y tanto que la historia continúa.

 El Libro de la Historia de la Brigada no se ha nutrido solo de la sangre y los hechos de los hombres de la Agrupación que pasaron por Ifni.

Se han escrito en él muchas páginas gloriosas desde entonces, y lo que queda por escribir con tanta sangre derramada en actos de servicios. 
Sangre de jóvenes idénticos a nosotros, con la misma ilusión y deseo de servir a España en los más difíciles puestos que se le encomienden. 
Hombres que, como vosotros, tu hermano y tú, y compañeros, demostrasteis ser, como dice nuestro ideario... "los mejores soldados de la Patria". 
Y páginas difíciles de escribir también, son las que hablen de tantas misiones de paz en las que tan volcada esta nuestra BRIPAC en medio mundo. 
 En mi caso, el decidirme por las Banderas Paracaidistas fue por motivos diferentes a los vuestros: mi padre no fue profesional de la milicia, ni ninguno de mis tíos. Solo mi abuelo materno fue capitán de fragata en la Armada, pero no lo conocí. 
Fue otra cosa; verás, yo era el mayor de los varones de siete hermanos, dos hermanas mayores y tres chicos y una chica menores. La situación económica de las familias numerosas dejaba mucho que desear en aquella época. Tenía que hacer la mili sin saber a donde podían mandarme. Mis padres no iban a poder mandarme ni cien pesetas de vez en cuando, estando yo acostumbrado a manejar algún dinerillo de las propinas que pillaba. 
Resulta que, desde los catorce años trabajaba en una importante tienda de artículos de regalo, y aunque hacía de todo (era el comodín de la empresa), el llevar y entregar regalos a sus destinatarios me proporcionaba las referidas propinas, no faltándome mi paquete de tabaco rubio en el traje de los domingos, mis salidas con amigos y amigas a bailes y cines, etc. 
Panorama muy feo se me presentaba si esperaba a que me llamaran por mi quinta. Entonces surge la idea de la Agrupación de Banderas Paracaidistas. Los veía por Málaga en Semana Santa, tan elegantes, con las atrevidas colegialas por detrás tirándoles de las cintas de las boinas, con corbata (fueron los primeros militares españoles en usar esta prenda), sabiendo que comían bien y manejaban entre setecientas y ochocientas pesetas mensuales. Todo esto unido a querer demostrarme que sería capaz de saltar desde un avión, hizo que convenciera a mis padres para conseguir el paternal permiso.
 Si señor, así y no otra cosa fue.

lunes

Rutas con historia

Rutas con historia
El territorio de Ifni está en la misma latitud que las Islas Canarias, y se extendía en forma rectangular de Norte a Sur unos 70 kilómetros y de Oeste a Este otros 25 kilómetros. Es un terreno montañoso, semejante al Rif del norte de Marruecos, donde las estribaciones del Gran Atlas se hunden en el océano Atlántico.
guerra del ifni-1.jpg
En abril de 1956 España había concedido la independencia a la parte de Marruecos que caía bajo su protectorado, en la costa mediterránea. España había creado en Ifni una ciudad fuertemente defendida y repleta de zocos en su interior, Sidi Ifni. En 1957 la ciudad semejaba una pequeña Melilla. Ya por entonces comenzaron a proliferar en el territorio grupos favorables a un levantamiento contra la potencia colonial española y alentados por Marruecos.
Desde el año de la independencia marroquí se habían detectado rumores en los zocos donde se localizaron concentraciones, incidentes y hasta ametrallamientos nocturnos de los puestos fronterizos. Sonaban tambores de guerra, pero España, todavía maltrecha, no podía sostener sola una guerra larga y a la postre cara en un territorio tan alejado de sus bases peninsulares. Ifni Estaba próxima al Sahara español, sí, donde tampoco estaban como para tirar cohetes. Si bien la negociación parecía la solución más adecuada, no hubo tiempo para ello.
El Gobernador de Ifni, intuyendo la que se avecinaba, solicitó el aumento de guarnición, de la que comenzaban a desertar los marroquíes que la componían en parte, llevándose consigo el armamento y la munición. Los insurrectos tenían pensado pasar a cuchillo a la población española de la ciudad de Sidi Ifni, contando con rebeldes dentro de la plaza, pero fracasaron en su empeño, puesto que sin lugar a dudas los defensores de la ciudad fueron avisados.
Además los insurrectos, desde Goulimín, al sureste de la frontera de Ifni, fracasaron en el asalto a Sidi Ifni la noche del 22-23 de noviembre de 1957. El cerco de Sidi Ifni había comenzado. Dos banderas más de la Legión llegaron a las posesiones españolas antes del comienzo de las hostilidades (la Sexta Bandera llega a Ifni, en tanto que la Segunda se unió a la Cuarta y la Decimotercera en el Sahara español). También se desplazaron a Ifni una bandera paracaidista y un regimiento de infantería.
Aunque la incursión marroquí contra Sidi Ifni fue rechazada, los puestos avanzados cercados fueron abandonados o perdidos ante el ataque enemigo, en tanto que Tiliuin, Telata y Tagragra permanecieron bajo estrecho asedio. Pasada la sorpresa inicial, los españoles se repusieron, aunque la guerra duraría varios meses, pero ya sin ninguna posibilidad de victoria final...para ninguno de los dos bandos.
Cuando a Franco le comunicaron que los guerrilleros del Ejército de Liberación Saharaui (miembros del partido nacionalista marroquí Istiqlalrespaldado por el sultán Mohamed V y dirigido desde la sombra por el príncipe Muley Hassan, futuro Hassan II), habían lanzado un ataque general contra Ifni, ordenó al almirante Carrero Blanco, ministro de la Presidencia, evitar a toda costa un baño de sangre que provocara la guerra con Marruecos, pues de ningún modo podía permitírsela. No había medios para ello.
Los defensores españoles al comienzo del conflicto no debían llegar a 2000 efectivos, y su penuria de medios era escandalosa. Los transportes de la Bandera Paracaidista se reducían a dos jeeps, dos camiones Ford y una ambulancia. Los soldados utilizaban viejos rifles Mauser. Para los escasos ejercicios de tirorecibían sólo diez balas y al terminar debían entregar los casquillos o devolver los proyectiles sobrantes. Los aviones eran anticuados Junker y Heinkel, letales para sus usuarios. Los "soldados hacen toda clase de servicios e instrucción en alpargatas", según el informe del jefe de la II Bandera Paracaidista.
Desde la Península fueron llegando, una vez rotas las hostilidades, combatientes, armamento y material hasta llegar a un contingente de 10.000 hombres, entre ellos las principales fuerzas de elite del ejército español, la Legión y los Paracaidistas de los Ejércitos del Aire y de Tierra, pero también soldados de reemplazo. Mientras llegaban los refuerzos, la I Bandera paracaidista del Ejército de Tierra recibía su bautismo de fuego en las operaciones de ataque a los puestos del interior que habían caído en manos de los marroquíes, y trataban de crear una malla infranqueable alrededor de la capital del territorio.
La liberación de Telata de Isbuía y de los otros puestos sitiados costó decenas de vidas. La mayoría de los muertos eran jóvenes soldados de reemplazo, cuyo sacrificio fue infructuoso. Franco había llegado a la conclusión de que aquellos fortines eran indefendibles, y en su obsesión por evitar la guerra con Marruecosprohibió su recuperación y ordenó que fuesen dinamitados. Las tropas se retiraron a Sidi Ifni y dejaron el resto del territorio en manos de Marruecos. Aquello olía al desastre de Annual de 1921, que afortunadamente, no se repitió en este caso.
guerra del ifni-2.jpg
En enero de 1958Marruecos redobló su interés por la campaña del Ejército de Liberación Saharaucontra España, reorganizando dichas unidades militares, bandas incontroladas, como las llamaban desde el lado español. Mientras tanto, la Novena Bandera de la Legión es enviada al Sahara español a reforzar las tropas allí estacionadas. El 12 de enero, una columna del Ejército de Liberación atacó a la guarnición española en El Aaiún. Pero aquí las tropas españolas estaban mejor organizadas y disponían de mayor número de pertrechos, con lo que rechazaron el ataque. La columna marroquí rechazada centró sus esfuerzos en el sudeste de la colonia, pero en la batalla de Edchera, al día siguiente, volvieron a ser derrotados por la XIII Bandera de la Legión.
En febrero de 1958tropas franco-españolas lanzaron una importante ofensiva que desmanteló al Ejército de Liberación Saharaui. Los primeros reductos en caer fueron las fortalezas montañosas marroquíes entre Tan-Tan y Saguia el Hamra. El 10 de febrero, la Legión expulsó a los marroquíes de Edchera y ocuparon a continuación Tafurdat y Smara. El ejército español, avanzando desde El Aioún y desde Villa Cisneros, conjuntamente con los franceses, que atacaron desde Fort Gouraud, destruyeron las concentraciones del Ejército de Liberación Saharaui entre Bir Nazaran y Ausert. Como en Alhucemas, españoles y franceses volvían a colaborar.
El 21 de abril de 1958 se dieron por terminadas las operacionesEspaña continuó ocupando una pequeña parte del territorio abandonando definitivamente todos los puestos y zocos del interior a Marruecos. No hubo ni vencedores ni vencidos. En el bando español hubo más de 800 heridos, desaparecidos y muertos.
España mantuvo la posesión de Ifni hasta 1969, hasta la entrada en vigor resolución 2072 de las Naciones Unidas de 1965 en la que instaba a la descolonización de Ifni y el Sáhara Occidental. Sin embargo, el control español sobre el Sahara Occidental duró hasta que, de acuerdo con Marruecos, se firmaron los Acuerdos de Madrid de 1975, entre España, Marruecos y Mauritania. Era el origen de un conflicto que a día de hoy (septiembre de 2012) sigue sin concluir. 



Un artículo de Arturo Pérez-Reverte

Hubo entre 1957 y 1958, a medio franquismo en todo lo suyo, una guerra que el gobierno procuró –y consiguió– ocultar cuanto pudo a los españoles, al menos en sus más trágicas y sangrientas consecuencias. Se trató de una guerra de verdad, africana y colonial, en la tradición de las grandes tragedias que periódicamente habían ensangrentado nuestra historia, y en la que pagar la factura, como de costumbre, corrió a cargo de nuestros infelices reclutas, eterna carne de cañón víctima de la imprevisión y la chapuza. La cosa provino de la independencia de Marruecos en 1956, tras la que el rey Mohamed V –abuelo del actual monarca– reclamó la posesión de los territorios situados al suroeste del nuevo país, Ifni y Sáhara Occidental, que llevaban un siglo bajo soberanía española. La guerra, llevada al estilo clásico de las tradicionales sublevaciones nativas, pero esta vez con intervención directa de las bien armadas y flamantes tropas marroquíes (nuestro armamento serio era todo norteamericano, y los EEUU prohibieron a España usarlo en este conflicto), arrancó con una sublevación general, el corte de comunicaciones con las pequeñas guarniciones militares españolas y el asedio de la ciudad de Ifni. La ciudad, defendida por cuatro banderas de la Legión, resistió como una roca; pero la verdadera tragedia tuvo lugar más hacia el interior, donde, en un terreno irregular y difícil, los pequeños puestos dispersos de soldados españoles fueron abandonados o se perdieron con sus defensores. Y algunos puntos principales, como Tiliuin, Telata, Tagragra o Tenin, donde había tanto militares como población civil, quedaron rodeados y a punto de caer en manos de los marroquíes. Y si al fin no cayeron fue porque los tiradores y policías indígenas que permanecieron leales, los soldaditos y sus oficiales –las cosas como son– se defendieron igual que gatos panza arriba. Peleando como fieras. Entre otras cosas, porque caer vivos en manos del enemigo y que les rebanaran el pescuezo, entre otros rebanamientos, no les apetecía mucho. Así que, como de costumbre entre españoles acorralados, qué remedio (la desesperación siempre saca lo mejor de nosotros, detalle histórico curioso), los cercados vendieron caro su pellejo. Tagragra y Tenin fueron al fin socorridas tras penosas y sangrientas marchas a pie, pues apenas había vehículos ni medios, ni apenas apoyo aéreo. Sólo voluntad y huevos. Sobre Tiliuin, echándole una cantidad enorme de eso mismo al asunto, saltaron 75 paracaidistas de la II Bandera, que también quedaron cercados dentro pero permitieron aguantar, dando tiempo a que una columna legionaria rompiera el cerco y los evacuara a todos, incluidos los tiradores indígenas, que se habían mantenido leales, y sus familias. El socorro a Telata, sin embargo, derivó en tragedia cuando la sección paracaidista del teniente Ortiz de Zárate, avanzando lentamente entre emboscadas y por un terreno infame, se desangró hasta que una compañía de Tiradores de Ifni los socorrió, entró en Telata y permitió evacuar a todo el mundo hacia zona segura. Pero el mayor desastre ocurrió más hacia el Sur, en el Sáhara Occidental, también sublevado, cuando en un lugar llamado Edchera (estuve hace años, y les juro que hay sitios más confortables para que lo escabechen a uno), dos compañías de la Legión fueron emboscadas, librándose un combate de extrema ferocidad –42 españoles muertos y 57 heridos– en el que los legionarios se batieron con la dureza de siempre, con grandes pérdidas suyas y del enemigo; siendo buena prueba de lo que fue aquel trágico desparrame el hecho de que dos legionarios, Fadrique y Maderal, recibieran a título póstumo la Laureada de San Fernando (la más alta condecoración militar española para los que se distinguen en combate, que nadie más ha recibido desde entonces). Pero, en fin. También como de costumbre en nuestra larga y desagradable historia bélica, todo aquel sufrimiento, aquel heroísmo y aquella sangre vertida no sirvieron para gran cosa. Por un lado, buena parte de España se enteró a medias, o de casi nada, pues el férreo control de la prensa por parte del gobierno convirtió aquella tragedia en un goteo de pequeños incidentes de policía a los que de continuo se restaba importancia. Por otra parte, en abril de 1958 se entregó a Marruecos Cabo Juby, en 1969 se entregó Ifni, y el Sáhara Occidental aún se mantuvo seis años a trancas y barrancas, hasta 1975, con la Marcha Verde y la espantada española del territorio. Excepto Ceuta, Melilla y los peñones de la costa marroquí –situados en otro orden jurídico internacional–, para España en África se ponía el sol. Y la verdad es que ya era hora.

jueves

El Batallón de las Gabardinas






Estas cinco fotos que aparecen en esta entrada han sido cedidas por don Tomás Godoy, un veterano somatén que en la actualidad vive si Dios lo quiere, en Ourense con la generosa edad de 92 ó 94 años sobre sus espaldas.
Ha sido su hijo, don J. Rogelio Godoy quien me las ha enviado y quien me dice que su padre recuerda perfectamente a nuestro teniente Ortíz de Zárate, y a nuestro capitán Pedrosa, y a nuestro comandante Pallás. Incluso fue amigo de Ramiro Santamaría, periodista y autor del libro Ifni-Sahara LA GUERRA IGNORADA.
Don Tomás Godoy es posiblemente en la actualidad, el más veterano de cuantos estuvimos en la guerra de Infi.
Desde aquí le envío un cordial saludo y un afectuoso recuerdo.



"En los primeros momentos del ataque marroquí, numerosos paisanos españoles, trabajadores en los territorios de Ifni y Sahara, se ofrecieron voluntarios para cumplir servicios de armas. Fueron denominados, cordialmente, el "Batallón de las Gabardinas". Patrullaron las ciudades en tareas de vigilancia diurna y nocturna. El armamento lo guardaban en sus domicilio, con parca dotación de municiones."
Foto y reseña del libro Ifni-Sahara LA GUERRA IGNORADA de Ramiro Santamaría.


A finales de 1957, la guerra ha estallado en Ifni. Con todos los puestos del interior asediados o rendidos las escasas fuerzas disponibles apenas pueden proteger el perímetro de la capital del territorio. Mientras se reciben refuerzos, los paisanos se ofrecen voluntarios para patrullar las calles principalmente de noche.
Armados con el Mauser y unos pocos cartuchos y en grupos de tres, patrullan los barrios de la ciudad. Para protegerse del frío la mayoría recurre a una gabardina como prenda de abrigo, de ahí el nombre por el que serán conocidos. El armamento a veces lo guardan en casa y tras el servicio se incorporan directamente a su trabajo. Como todos habían hecho la mili (alguno incluso la guerra) no se les dio instrucción militar.
Cumplieron como españoles. Afortunadamente no tuvieron que entrar en combate. Hubieran sido la última línea de defensa del mando.
Como identificación llevaban un brazalete con los colores nacionales y un número.
Se dividió el pueblo en sectores y el somatén en grupos y se les marcó sus zonas de patrulla. A las 22:00 horas recogían el armamento y patrullaban hasta las 7:00, que algunos entregaban el armamento y muchos de ellos se incorporaban directamente después a sus puestos de trabajo.
Al frente de cada grupo ponían a alguno de ellos que hubiera tenido alguna experiencia militar, como Jerónimo Sáenz de Tejada, alférez provisional en la Guerra Civil.
Mientras, en las casas, se dormía con un colchón en el suelo, debajo de las ventanas por si entraba alguna bala perdida. Nadie se asomaba a las ventanas ni subía a las azoteas.
La cooperación desinteresada de estos hombres fue muy valiosa y reconocida públicamente. El General Gómez-Zamalloa les entregó la medalla de la Campaña Ifni-Sáhara con cinta anaranjada y se les entregó un diploma a cada uno de los miembros de ese somatén.


lunes

Incomprensible odio al Ejército


Por Javier Algarra (Un artículo de 2014)
 Flaco favor nos hizo a todos Zapatero con su Ley de Memoria Histórica, pretendiendo remover tumbas y símbolos de otros tiempos.
Es lamentable que el PSOE, un partido con vocación de gobierno en una sociedad democrática, decida unir sus votos a los de Bildu, Nafarroa Bai e Izquierda Unida, para tratar de impedir una exposición en Pamplona, apoyando el argumento de los batasunos de que el Ejército es una banda armada.
La muestra, cuya inauguración está prevista para el próximo 23 de mayo, recoge la historia del Regimiento de Cazadores de Montaña América 66. Creada por Carlos III en 1764 para reforzar la guarnición del virreinato de Nueva España, esta unidad expedicionaria inició su actividad en Veracruz (México), llegando a entrar en combate a lo largo de su historia en más de cinco mil ocasiones, en la guerra de la Independencia, en las confrontaciones Carlistas y en la campaña de África. En los últimos años, ha participado en numerosas misiones de paz en Bosnia, Albania, Kosovo y Afganistán.
Merecedor del título de Benemérito de la Patria por su acción victoriosa en Manlleu en 1837 en la Primera Guerra Carlista, el regimiento obtuvo a lo largo de su historia ocho Medallas Militares y dos Cruces Laureadas de San Fernando colectivas, y pagó su tributo de sangre combatiendo el terrorrismo en la frontera francesa siendo asesinado el subteniente Francisco Casanova Vicente por la banda criminal ETA el 9 de agosto de 2000 en Berriozar. 
Los socialistas argumentan que este fue uno de los regimientos en los que se apoyó el general Mola en los inicios de la guerra civil y condenan que la exposición se lleve a cabo en la Sala de Armas y el Polvorín de la Ciudadela de Pamplona, ante cuyos muros se llevaron a cabo fusilamientos en la contienda. Sin contrastar las informaciones acerca de lo que realmente ocurrió en esas ejecuciones en 1937, y sin considerar hasta qué medida su postura es un claro triunfo para quienes apoyan el terrorismo, el PSN ha unido sus votos a los de los batasunos para criminalizar a una unidad militar que ha rendido un indiscutible servicio a España a lo largo de dos siglos y medio. 
Mediante una campaña en internet, los partidarios de eliminar la presencia en nuestra sociedad de las fuerzas armadas, han reunido miles de firmas para solicitar ante el Defensor del Pueblo navarro la cancelación de la exposición. Otras iniciativas se han apresurado a recabar rúbricas en contra, con el convencimiento de que una victoria de los postulados batasunos supondría una quiebra de la obligación de las instituciones, en este caso el Ayuntamiento pamplonés, de mantener el compromiso de los ciudadanos con sus Cuerpos y Fuerzas de Seguridad como garantes de la protección y la paz constitucional.
En pleno siglo XXI, cuando nuestros Ejércitos han conformado una de nuestras mejores embajadas internacionales para difundir la “marca España”, tal como han demostrado dejando un imborrable recuerdo de gratitud en multitud de territorios sacudidos por conflictos, es extemporáneo pretender unir la imagen de nuestros soldados a algún episodio de un pasado ya lejano y que los ciudadanos deseamos tener superado.
Flaco favor nos hizo a todos Zapatero con su Ley de Memoria Histórica, pretendiendo remover tumbas y símbolos de otros tiempos, cuando los españoles, ya en 1977, habíamos decidido mirar hacia el futuro y cerrar las heridas anteriores.
No es razonable reabrir una guerra del pasado, recuperar una división ya superada, ni descargar sobre nuestros soldados responsabilidades de otros tiempos. Los socialistas deberían apostar por la concordia y por el futuro.