sábado

La Navidad de 1957 en Sidi-Ifni.









He dejado escrito en algún lugar de mi libro UNA DIFICIL SITUACIÓN, que las navidades de 1957 no fueron malas del todo y resultaron casi divertidas según para algunos de nosotros, aunque no para aquellos que debían estar de guardia permanente. El espíritu militar de aquellos jóvenes estaba salpicado de anécdotas simpáticas con las intervenciones artísticas de algunos compañeros.
Carmen Sevilla y Miguel Gila entre otros artistas del momento, llegaron allí para actuar ante los paracaidistas y así alegrar un poco la Noche Buena de aquel año.
También recuerdo que no faltó ni el turrón ni el vino en esta Navidad. Pero también quiero recordar que nuestros compañeros del Regimiento Soria nº 9 que estaban en lo alto del monte Bulalam, veían desde lejos el jaleo que se armaba gracias a las actuaciones de los artistas. Algunos de estos compañeros que pudieron bajar hasta nuestro campamento, no se fueron de vacío a su regreso, porque todos nosotros les felicitamos las fiestas y les llenamos sus macutos con parte de cuanto habíamos recibido puntualmente como aguinaldo. Otras viandas las habíamos comprado con nuestro dinero en la cantina y en las tiendas de Sidi-Ifni.
Reconozco que hay otras versiones más exigentes con la historia de aquellas navidades, pero en honor a la verdad hay que reconocer que como siempre, la juventud se impuso por encima de la precariedad de la situación. A posteriori supimos que se había retrasado la entrega de miles de paquetes de turrón y vino recogidos gracias a un programa radiofónico. Fuese porque se perdiera por el camino una gran mayoría, lo cierto es que meses después nos fueron llegando algunas viandas que nos vinieron de perlas.

jueves

La Patrona de la Infantería





LOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS.

En el año 1585, el Tercio de Zamora, mandado por el Maestre de Campo don Francisco de Bobadilla, se encontraba en una muy apurada situación defendiendo la plaza de Bonmel, ciudad situada entre los brazos de los ríos Mosa y Waal. Los protestantes holandeses, a las órdenes del conde de Hardick tenían cercada a la ciudad con sus barcos, inundándola en parte mediante la rotura de diques y tratando por todos los medios quebrantar la resistencia del ejército español mediante ventajosas ofertas de rendición, ofertas rechazadas por Bobadilla con toda energía, aún a sabiendas que tenía ya casi agotados todos los recursos, que sus efectivos eran muy inferiores a los de Hardick y que contaba con un elevado número de bajas entre sus filas.

En esta crítica situación, sólo un milagro podía salvar la plaza. En la fría mañana del día 7 de diciembre de 1585, un soldado de Infantería que hacía la centinela, ya fuese para guarecerse del intenso frío o para construir una trinchera, empezó a cavar sobre el terreno helado, quedando sorprendido con la aparición, a los primeros golpes de poco, de una bella pintura que representaba a la Madre de Dios. Se arrodilló el soldado ante la imagen y muy pronto acudieron al lugar del hallazgo el Maestre de Campo, capitanes y soldados y allí, hincada en tierra la rodilla, suplicaron a la Celestial Señora su intercesión para que otorgara la victoria a las armas españolas. Reunió Bobadilla a sus capitanes y les dijo: “El hambre y el frío nos llevan a la derrota: nos salvó el milagroso hallazgo, nosotros velaremos por España; ¿queréis que se quemen las banderas, se inutilice la artillería y abordemos en la noche a las mayores galeotas hasta ganarlas o todos perder la vida?” Asentaron los capitanes y a la propuesta de rendición del conde Hardich le contestaron: “Los españoles prefieren la muerte a la deshonra”.

Amaneció el 8 de diciembre de 1585, fecha que resultó ser memorable para los anales de nuestra Infantería, pues en ella se vieron obligados los asaltantes a levantar el cerco. Clareando el día, se desencadenó una impetuosa tormenta seguida de bajísimas temperaturas que helaron las aguas, facilitando una salida por sorpresa de la infantería española contra los confiados sitiadores, los cuales perdieron en la refriega 10 navíos con bastimentos de guerra y fueron hechos un gran número de prisioneros, viéndose obligada la escuadra holandesa a levantar el sitio ante el temor de quedar retenidos por los hielos. Esto permitió al conde de Mansfeld acudir en socorro del Tercio hasta llegar a Bois le Duc, donde fueron atendidos los heridos y enfermos que ascendían a más de la mitad de sus efectivos. Los enemigos, en su huída, comentaban que “sin duda Dios era español, pues había obrado tan gran milagro”.

Así terminó el asedio a Bonmel, el mismo día en que siglos después sería proclamado el dogma de la Inmaculada Concepción de María. Los infantes se adelantaron, siendo los primeros los del Tercio de Zamora, que proclamó a la Inmaculada como Patrona celestial del mismo. Imitaron su ejemplo los demás Tercios de Flandes y de Italia.

Finalmente, en la Real Orden Circular del 12 de noviembre de 1892, firmada por doña María Cristina de Habsburgo-Lorena, disponía:

“Considerando conveniente para mantener vivo el sentimiento religioso de los diferentes cuerpos y dependencias del Arma de Infantería y estrechar los vínculos morales que unen a sus individuos, visto lo propuesto a este Ministerio por el Inspector General de la misma, en su comunicación de 27 de julio último y teniendo en cuenta que ha sido aprobada la elección por el Provicariato General Castrense, la Reina Regente del Reino, en nombre de su Augusto hijo el Rey (q.D.g.), se ha servido declarar Patrona del Arma de Infantería a Nuestra Señora la Purísima e Inmaculada Concepción, que ya lo fue del antiguo Colegio Militar y lo es hoy de la Academia General y de gran número de regimientos”.

Durante la Operación "Gento" de la guerra de Ifni relatada en este blog, se libraron serios combates durante los primeros días de diciembre y en concreto el día 7.

Combates que coincidieron con la fecha que ahora volvemos a conmemorar recordando un poco de la historia que no conviene olvidar.

Además del Arma de Infantería tienen por Patrona a la Inmaculada Concepción los Cuerpos de Estado Mayor, Intervención Militar, Farmacia Militar, Veterinaria Militar, Cuerpo Jurídico y Oficinas Militares.
La República implantada en España desde abril de 1931 a julio de 1936 abolió este patronazgo de la Virgen Inmaculada, pero fué anulada tal disposición por una O. C. Dada por el Caudillo, Generalísimo Franco, con fecha 14 de noviembre de 1938 (“Boletín Oficial" número 139), en la cual se dice que quedan establecidas las disposiciones que nombraban santos patronos y protectores de cada una de las Armas y Cuerpos del Ejército, Armada y Aire.
La Infantería española rinde su bandera y su corazón a las plantas de María Inmaculada; la proclama su Patrona y Abogada; la reconoce como Reina y Señora en la tierra, y pide, para todos y cada uno de los que visten el uniforme militar, la gracia de poderla aclamar también algún día Reina, Señora y Madre, formando en las filas de su corte en el reino de los cielos.


ODA A LA INFANTERÍA ESPAÑOLA.
"A pie y sin un ochavo en los bolsillos, calados hasta los huesos y con el estomago frío; en la vista una nube de hielo y en el dedo que oprime el gatillo un sabañon.

El dia 8 de Dicienbre hace frio, mucho frio, pero nunca bastante para frenar a la Infantería, que con un trajecito de dril, derrite la nieve de los montes y la escarcha de los rios difíciles y el hielo que oprime los corazones en desgracia.

Ningun oficio mas bonito que el de capitán de infantería, artesano del valor heroico,orfebre del valor estoico, que va a pie donde lo mandan con sus hombres detras, y que a veces se queda en el camino con una bala " ! Con que facilidad, Dios mio! " que le para los pulsos del corazón.

La guerra no es triste, porque levanta las almas. La guerra no es triste porque nos enseña que fuera de la Bandera, nada, ni aún la vida, importa.

La Infantería es la guerra a pie firme, la guerra cara a cara, la vida jugada a cara y cruz de la victoria y la muerte. La infantería es la guerra a cuerpo limpio, y el infante lidiador que lleva el espiritu armado de un estoque de fuego, como un arcangel de estrellas en la bocamanga.

La Infantería no es la materia, es el ligero y tenue soplo que vivifica.

La Infantería no es la masa, es la compañía.

La Infantería no es, a veces, ni el concierto; es siempre la canción arrebatada del solitario centinela, que canta para que el Cabo de Guardia sepa que esta vivo.

Quien no haya sido soldado de Infantería quizá ignore que cuando el hombre se cansa, aún le faltan muchas horas y muchas leguas para cansarse. Porque el secreto de la Infantería, ( nosotros estamos hablando naturalmente de la Infantería Española, la de las cornetas en el cuello de la guerrera ) es el de sacar fuerzas de flaqueza y hacer de tripas corazón.Que nunca mas noble fin tuvieron, ni nada mejor pudieron servir.

Quien no haya sido soldado de Infantería que cuando el hombre se lanza,cuando al hombre se le calienta la sangre, lo mas difícil es pararlo y enfriarlo.Porque el otro secreto de la Infantería es el de calentar el aire con la mirada y darse cuenta de que la batalla terminó cuando el soldado crema que estaba empezando.Que nunca mejores temples se conocieron ni en más gallardo menester se emplearon.

Quien no haya sido soldado de Infantería quizá ignore lo que es sentirse amo del mundo a pie y sin dinero.

A pie paseamos por donde quisimos, porque el que no va a pie, no se entera y os lo dice un vagabundo.Y sin dinero izamos nuestra Bandera donde nos dió la gana y donde nos mandaron, porque la victoria no es algo que se compra sino que se conquista y os lo dice un pobre.

Ningun oficio mas bello que el de infante, que lleva su casa a cuestas como el caracol y se pelea porque no admite jaques; como el león y como el gallo y como el toro. Sin medir las fuerzas ( que no fuera noble presentar las batallas ganadas ) y sin mirar atrás porque detrás no hay nada, absolutamente nada.

Con el frio del 8 de Diciembre se calienta nuestro corazón al pensar, como a una novia a la que quisiésemos, en la Infantería.

Resuenan pífanos marciales y aún nupciales en la última y más profunda revuelta de nuestros oidos y aún se estremece, gracias a Dios, ese ultimo nervio que en los cuerpos de los bien nacidos se guarda, como oro en paño, para que vibre en las ocasiones solemnes."

Camilo José Cela


PARA FINALIZAR.
Mirad compañeros, pensad lo que queráis que para eso esto es una Democracia, o así, y entre soldados de todo se puede hablar..pero qué queréis que os diga... a mi, después de 55 años trascurridos desde la primera vez que le oí, aun se me ponen los vellos de punta cuando escucho el Himno de Infantería... joder que es mi himno... que me gané el derecho de cantarlo y escucharlo y cuando lo hago, siento que pertenezco a algo...algo muy intimo que me une con otros muchos Infantes españoles a lo largo de los siglos... mirad nos guste o no ...en un momento de nuestras vidas formamos parte de algo....y si ahora, cincuenta y tantos años después seguimos comentándolo, es que ese "algo" nos caló dentro..muy dentro. Puede que fuera en La Legión... y luego en la Agrupación, no sé, pero lo que leo ahora de Cela me gusta, y lo que leí de Calderón me gustó más todavía, coño, y por eso también lo puse en mi blog.
Si no fuera porque me encuentro fatal de las piernas, estaría hoy en Javalí Nuevo cantando el Himno de Infantería hasta quedarme afónico. Pero estoy en espíritu con mis compañeros, algunos como yo veteranos de Ifni.