jueves

El Batallón de las Gabardinas






Estas cinco fotos que aparecen en esta entrada han sido cedidas por don Tomás Godoy, un veterano somatén que en la actualidad vive si Dios lo quiere, en Ourense con la generosa edad de 92 ó 94 años sobre sus espaldas.
Ha sido su hijo, don J. Rogelio Godoy quien me las ha enviado y quien me dice que su padre recuerda perfectamente a nuestro teniente Ortíz de Zárate, y a nuestro capitán Pedrosa, y a nuestro comandante Pallás. Incluso fue amigo de Ramiro Santamaría, periodista y autor del libro Ifni-Sahara LA GUERRA IGNORADA.
Don Tomás Godoy es posiblemente en la actualidad, el más veterano de cuantos estuvimos en la guerra de Infi.
Desde aquí le envío un cordial saludo y un afectuoso recuerdo.



"En los primeros momentos del ataque marroquí, numerosos paisanos españoles, trabajadores en los territorios de Ifni y Sahara, se ofrecieron voluntarios para cumplir servicios de armas. Fueron denominados, cordialmente, el "Batallón de las Gabardinas". Patrullaron las ciudades en tareas de vigilancia diurna y nocturna. El armamento lo guardaban en sus domicilio, con parca dotación de municiones."
Foto y reseña del libro Ifni-Sahara LA GUERRA IGNORADA de Ramiro Santamaría.


A finales de 1957, la guerra ha estallado en Ifni. Con todos los puestos del interior asediados o rendidos las escasas fuerzas disponibles apenas pueden proteger el perímetro de la capital del territorio. Mientras se reciben refuerzos, los paisanos se ofrecen voluntarios para patrullar las calles principalmente de noche.
Armados con el Mauser y unos pocos cartuchos y en grupos de tres, patrullan los barrios de la ciudad. Para protegerse del frío la mayoría recurre a una gabardina como prenda de abrigo, de ahí el nombre por el que serán conocidos. El armamento a veces lo guardan en casa y tras el servicio se incorporan directamente a su trabajo. Como todos habían hecho la mili (alguno incluso la guerra) no se les dio instrucción militar.
Cumplieron como españoles. Afortunadamente no tuvieron que entrar en combate. Hubieran sido la última línea de defensa del mando.
Como identificación llevaban un brazalete con los colores nacionales y un número.
Se dividió el pueblo en sectores y el somatén en grupos y se les marcó sus zonas de patrulla. A las 22:00 horas recogían el armamento y patrullaban hasta las 7:00, que algunos entregaban el armamento y muchos de ellos se incorporaban directamente después a sus puestos de trabajo.
Al frente de cada grupo ponían a alguno de ellos que hubiera tenido alguna experiencia militar, como Jerónimo Sáenz de Tejada, alférez provisional en la Guerra Civil.
Mientras, en las casas, se dormía con un colchón en el suelo, debajo de las ventanas por si entraba alguna bala perdida. Nadie se asomaba a las ventanas ni subía a las azoteas.
La cooperación desinteresada de estos hombres fue muy valiosa y reconocida públicamente. El General Gómez-Zamalloa les entregó la medalla de la Campaña Ifni-Sáhara con cinta anaranjada y se les entregó un diploma a cada uno de los miembros de ese somatén.