domingo

Cáuno es cáuno y tié sus caunás

Con esta frase pretendo ofrecer un emocionado recuerdo a mis antiguos compañeros de Ifni que siguen vivos, pero distantes del pequeño grupo que formamos J.L.G. Vicente y yo mismo.
Para comenzar he de decir que hace muchos años que me di cuenta de que todos somos diferentes. Por herencia genética, por la educación recibida, por ganas, o por la razón que sea.
Hay diversas formas de ser. Cada uno de nosotros, y me refiero a mis compañeros, es una especie de puzzle formado por diferentes piezas que se fueron encajando, algunas de ellas al nacer, y otras, puestas allí por sus padres, por la Guerra de Ifni, por los compañeros paracaidistas muertos, heridos o desaparecidos, y en definitiva por los avatares de la vida.
Aunque en cada parcela del comportamiento humano las opciones son limitadas, por ejemplo, te puede gustar la música militar o la clásica; puedes ser simpático o serio; puedes ser alto o bajo… en cada persona, esas piezas se encajan de un modo tal que la combinación resulta única y diferente.
Esto lo veía en mis compañeros de fatigas que una vez uniformados, a pesar de la aparente igualdad, cáuno era cáuno y tenía sus caunás.
¿A qué viene ahora esto? Pues a que aunque podemos saberlo en teoría, en la práctica se nos olvida y tendemos a juzgar a los demás con arreglo a nuestra forma de ser, nuestro criterio, nuestras reglas. Por poner un ejemplo, uno de mis compañeros de fatigas, se hizo fotos en Ifni en casi todas las actitudes. Incluso montando sobre un borriquillo enano. En cambio yo no me hice ni una foto para el recuerdo. Cuando llegué de vuelta a mi casa, me hice una única foto con el uniforme de paseo.



De cuantos terminamos juntos el 12 curso paracaidista del E.T. solamente un reducidísimo grupo de veteranos de Ifni con muchos años sobre nuestras doloridas costillas, de vez en cuando nos enviamos correos electrónicos para saludarnos y así tener constancia de que seguimos vivos. Los demás, o realmente se han olvidado de aquellos tiempos, o resulta que no quieren volver a recordarlos.
Cáuno es cáuno y tié sus caunás es una frase que hizo famosa el torero cordobés Rafael Guerra Bejarano "Guerrita". Podría ser una variación de la frase de su amigo José Ortega y Gasset: "Yo soy yo y mis circunstancias".

 Un abrazo paracaidista para todos.

miércoles

Biugta.


Día 2 de Diciembre de 1957

Se acuerda simular antes del amanecer un ataque en dirección al Zoco de Tenin de Amelu, para que el enemigo no se de cuenta de la maniobra de retirada.- Para ello se dispone que los morteros batan con fuego repartido la cota 356, carretera al Tenin de Amelu y alturas al Norte de la misma.
A las 6,30 horas empieza el fuego de morteros, acompañado esporádicamente por el de ametralladoras, el enemigo se mantiene en silencio, las Cías. se van retirando en completo orden y silencio en dirección al Molino y posteriormente hacia el barranco del Asendi Higurialem.
La Cía. que ocupó la casa de Bija-Alasa, sigue el movimiento de las otras.
La Cía. de Armas Pesadas, carga sus armas en el camión y a toda velocidad se despegan del Puesto, mientras una Sección en extrema retaguardia protege la retirada ante la posible reacción enemiga.
Se adoptan precauciones para el paso del barranco, pero el enemigo no da señales de vida, prosigue la marcha como un paseo, se van reconociendo los poblados y se detiene a todo el personal civil, incorporándolos a la Columna para evitar que faciliten información al enemigo.
Un kilómetro antes de llegar a Biugta, se adelanta una Sección para establecer contacto con la guarnición que quedó el día anterior y se aprecia que aquella está totalmente batida por fuegos enemigos procedentes del Yebel Busgadir.
El mando de la Bandera estima que para mantener con seguridad Biugta y garantizar el paso de vehículos por las carreteras, se hace imprescindible ocupar la altura citada y como el terreno es completamente despejado, además de formar una pendiente muy pronunciada completamente batida desde la cresta cónica, solicita por radio un avión que bombardee la citada cresta, ladera Norte y el Morabo, puntos desde donde el enemigo dispara con ametralladoras.
Aparece el avión y los morteros propios realizan varios disparos sobre el Morabo y la Cresta para señalar los objetivos, el avión en dos pasadas deja caer sus bombas mientras una Cía. se lanza al ataque sobre la cresta cónica que ocupa sin bajas.
Parte de la Bandera ocupa las cotas 400 y 420 para evitar cualquier posible reacción enemiga desde Sidi Mohamed Ben Daud.
La ocupación de la cresta de Yebel Busgadir se hace sin apenas resistencia enemiga, el enemigo no da la cara, huye cuando se le ataca y solo fuego emboscado.
Desde la cresta cónica informan que se ven fuerzas enemigas que se retiran de Yebel Bul–Al-Lam (inmediaciones de Sidi-Ifni) y son hostilizados por nuestros fusiles ametralladores.
El enemigo a su vez dispara sobre el cónico desde la cota 362, pero su reacción es acallada con fuegos de morteros.
El enemigo que abandona Yebel Bul-Al-Lam se dirige en dirección a Anamer, con la ocupación de Yebel Busgadir el cerco a Ifni por el Sur, se ha derrumbado por completo.
Al ocupar Yebel Busgadir ha quedado consolidada por completo la posición de Biugta y con ello el nudo de carreteras que parten hacia:
Tiliuin por Anamer y Telata de Isbuia. (Sur).
Ifni por el interior. (Norte).
Ifni por la costa. (Oeste).
Zoco de Arbaa de Mesti y Tenin de Amelu. (Este).

Día 3 de Diciembre de 1957

Al amanecer se observa movimiento de fuerzas enemigas en las casas inmediatas al Morabo de Sidi Mohamed Ben Daud, que es tiroteado y puesto en huída desde nuestras posiciones de las cotas 400 y 420.
A las 12 horas llega de Ifni una columna de camiones que suministra a la Bandera y se dirige posteriormente a Telata de Isbuia, por la carretera de Anamer y Agurru para evacuar al personal liberado de Tiliuin y Tzelata y bajas de las Columnas 1ª y 2ª.
Al atardecer recibe orden la Bandera de dirigirse a Amaner de Isbuia, para proteger el regreso del convoy de camiones.
Quedan en Biugta y en Yebel Busgadir una guarnición y el resto de la Bandera, de noche cerrada ya, emprende la marcha por carretera en completo silencio y con los servicios de seguridad correspondientes, ya que se teme el encuentro con las bandas enemigas que huyeron de las cercanías de Ifni.

viernes

Artículo aparecido en La Verdad

Escrito por Ana Torres.

"Han pasado muchos años desde que Adolfo Cano regresó del infierno de Ifni, un combate que enfrentó en territorio africano a soldados españoles y marroquíes. Conocida como la "guerra oculta", acabó con la vida de 300 militares españoles y causó «daños irreparables» en la moral de ciudadanos corrientes. Con la intención de que se dignifique su resistencia en el enfrentamiento, medio centenar de antiguos soldados constituyeron la Asociación de Veteranos de Ifni del Levante Español, un intento por rescatar la dignidad perdida en el cumplimiento del entonces servicio militar obligatorio.
- ¿Cómo recuerda aquellos días?
- Son malos recuerdos. La guerra de Ifni fue la mayor chapuza del Régimen franquista. No soy capaz de olvidar las penurias que allí pasamos con tan sólo veinte años. Nos obligaron a combatir, por aquel entonces el servicio militar era obligatorio. Yo llegué en 1957, recién estallado el conflicto, y fueron 18 meses de hambre y terror psicológico. La gente sólo habla de muertos y heridos, pero fuimos muchos los que salimos de allí con secuelas.
- ¿Con qué propósito nació la asociación?
- Nuestra intención era doble, ya que por una parte estaba la vertiente cultural, con la que pretendemos potenciar el intercambio de experiencias entre los antiguos soldados, y por la otra, conseguir que el Decreto Ley aprobado por el Congreso de los Diputados, se haga efectivo. Se trata de un reconocimiento nominal a todos los que combatieron desde 1957 a 1959, una medida que no incluye a los que lo hicieron hasta el 69, año en que España devolvió el territorio a Marruecos. Además, solicitamos que se realice un acto de reconocimiento en la Capitanía General de Valencia, ya que lo único que hemos recibido hasta la fecha ha sido un diploma del Gobierno central. La asociación se constituyó en febrero y contamos con cuarenta inscritos, nuestro objetivo es llegar a la centena.
- El hecho de que no hayan recibido ningún ingreso de ese reconocimiento nominal, ¿Qué explicación les han dado?
- Al parecer desde el Ministerio de Defensa están realizando una lista con todos los afectados, pero ya son varios años de espera, un dato preocupante teniendo en cuenta que la media de edad de los que combatimos en Sidi Ifni es de más de 75 años, y cada vez quedamos menos. De todos modos, para nosotros lo importante no es la dotación económica, sino el reconocimiento de nuestra misión por parte de las autoridades.
- ¿Qué les gustaría que les reconocieran?
- Nunca podré olvidar la invasión de chinches y de piojos a la que hacíamos frente en los refugios. Ni tampoco cómo dormíamos sobre mochilas repletas de bombas de mano. Era una situación de alerta permanente en la que hacíamos lo imposible por sobrevivir. En una ocasión, nos abalanzamos sobre un mendrugo de pan salpicado por la sangre de un soldado marroquí. Miras atrás y no te reconoces. La ausencia de agua nos obligaba a absorber las gotas acumuladas en las grietas de las piedras tras el rocío de la noche. Fueron tiempos difíciles que no queremos que queden enterrados en miles de documentos con nombres desconocidos".

jueves

Archivos Históricos Militares







Dos preguntas que yo hago a los señores archiveros de los ilustres Archivos Históricos Militares:

¿Cómo es que están tan mal informados en los Archivos Historicos Militares; en el de Guadalajara; en el de Toledo y en el de Ávila, si todos ellos me contestan que yo no consto en ninguno de ellos, cuando resulta que es bien cierto que combatí en la guerra de Ifni-Sahara de 1957/58 y que caí herido el día 4 de junio de 1958 pasando al extinguido Cuerpo de Caballeros Mutilados por la Patria?

¿Por pertenecer quizá a remplazos posteriores y haber sido voluntario con incorporación al Ejército en 1957, quizá por ello, y como yo otros muchos compañeros míos que no constamos en esos listados oficiales?

Por ello y con todo respeto, deseo contestar a los Archivos Históricos Militares con las fotos de tres documentos, queriendo así reivindicar de esta manera mi presencia como combatiente en esta ignorada guerra entre Marruecos y España.

lunes

Antonio Ortiz de Zárate



En otro ataque importante el Teniente Ortiz de Zárate recibe una serie de tiros en el pecho y cae muerto. Muere también el CLP Vicente Vila Plá, que ya había sido herido en otra ocasión.
Debe hacerse cargo de la situación el capitán médico, pero este alega que él es sanitario y no sabe de nada de combates. Se hace cargo de la situación el Sargento Moncada, pero éste alega que también es sanitario, aunque se hace cargo de la situación.

Son los cabos primeros quienes en realidad apechugan con el problema yendo de puesto en puesto, animando a todos, como hacía Ortiz de Zárate.

A las tres más o menos de la tarde, se oye ruido de aviones. Les lanzan unos paquetes con comida y agua, pero el agua va a parar al enemigo. Ellos recogen únicamente sardinas y chorizo.
Con las bayonetas, pelan palas de chumbera para masticar y mitigar el hambre y la sed.

Un superviviente, nos cuenta:
“ Al regresar de intentar coger agua de un pequeño manantial que manaba relativamente cerca de nuestra posición, sin conseguirlo, por el intensísimo fuego que recibíamos, probé a beberme mis orines que había dejado a refrescar en la cantimplora, pero sabían horrible, así que volví a chupar tenca de chumbera.... “

29-.11-57. Sufren otro intenso ataque. ¿El mortero ? Estropeado, Lanzan las granadas de éste con la mano a ver si sirve... En esto que se oyen ruidos de motores de aviones. Son Junker 52 paracaidistas. Enorme alegría pero .......... los aviones pasan de largo. Son los de la 7ª Cia que van a saltar en Tiliuin. Enorme decepción y pérdida de moral.

30-11 y 1 del 12-57. La situación es más o menos la misma, incrementada por el hambre y sobre todo la sed. La boca reseca, los labios sangrantes, los heridos en pésima situación. Esto está pero que muy feo...

2-12-57. Se mantiene el espíritu paracaidista alimentado por lo cabos primeros.
Por la tarde, en una curva que había hacía el camino a Telata, se oye ruidos de un combate. Suena el cornetín de La Legión. Son los Tiradores de Ifni.
Todos se ponen a dar saltos de alegría a pesar del fuego enemigo. Están liberados.
Abrazos, lloros, no es para menos. Después de unas atenciones mínimas, se ponen en marcha hacia Telata, a la que habían estado viendo durante todo el asedio. Dejan atrás la loma de la muerte. Dejan atrás mucha sangre vertida, mucho sacrificio, mucho honor paracaidista.

3-12-.57 Salvan a los asediados, mujeres y niños entre ellos. Dinamitan todo lo que puede servir al enemigo, descansan, se cura a los heridos.


5-12-57 La comitiva se pone en marcha hacia Sidi Ifni.
El enemigo, hambriento de sangre y al ver que su presa se le escapa, vuelve a atacar. Pero ya no es lo mismo, porque aparece la 1ª Bandera paracaidista que llevaban en los pies no se sabe cuantos kilómetros de marcha a toda pastilla, entre tiroteos más o menos importantes y por fin, aquella triste comitiva de muertos y heridos llega a Sidi-Ifni.

Pero la imagen que se le quedó grabada para siempre al teniente Frías fue la que contempló cuando se dirigió a rezar una oración ante los cadáveres de sus compañeros:

“ Me encontré ante un espectáculo macabro y dantesco. Los cadáveres estaban esparcidos por el suelo, sin cubrir, llenos de sangre reseca y negros por el inicio de la descomposición. Con la rigidez de la muerte habían adoptado unas posturas grotescas que hacían más penosa su contemplación. La visión de aquéllos muertos y toda aquélla sangre antes de salir de operaciones me hizo comprender la seriedad de aquel conflicto”

Lo que se había previsto para un día, se había convertido en once días.

8-12-57. Día de la Patrona, Purísima Concepción. Se celebran los funerales por los fallecidos.

11-12-57. En solemne acto castrense, se imponen las medallas concedidas por el General Zamalloa a los supervivientes, con mención expresa a los fallecidos.

Antecedentes de la guerra


La gravedad de la situación en Sidi Ifni, exigía el inmediato envío de refuerzos si se quería, como mínimo, mantenerse en la capital y sus aledaños. Como era de esperar, una de las primeras unidades en ser movilizada fue la 1ª Bandera Paracaidista, en esos momentos en su casa madre de Alcalá de Henares, adiestrando a las nuevas hornadas de soldados que llegaban desde Alcantarilla después de haber completado el curso paracaidista.

En algunos casos, después de haber realizado el curso 12, a toda leche.

La Primera Bandera al mando del Comandante D. Ramón Soraluce, se encontraba en aquellos días, en una situación harto precaria, pues el estallido de la guerra la sorprendía con un elevado número de novatos en sus filas, toda vez que los veteranos fundadores, al haber cumplido su compromiso de tres años, habían optado en su mayoría por reintegrarse a la vida civil.

El entonces capitán Luis Quintas Gil explica que dos eran las compañías más afectadas por aquélla falta de efectivos y preparación. En primer lugar la 1ª Cía. que estaba formada por un conjunto de tropa recién llegada, sin instrucción en el manejo de las armas ni en la forma de actuar en caso de guerra.

Se optó por un adiestramiento intensivo y apresurado en los aspectos más fundamentales durante el viaje y en los primeros días de estancia en Sidi-Ifni.

A pesar de todas estas desventajas, ambas compañías fueron consideradas aptas para el combate, y recibieron misiones y actuaron como si no concurrieran aquéllas circunstancias eximentes.