jueves

SIDI IFNI. Recuerdos de otras Navidades.

Por Diego Sánchez Cordero. Soldado del Regimiento Soria 9

 "De las trincheras al cine y del cine a las trincheras. Viejos camiones cargados de soldados. Soldados pobres con caras de hambre, surgidos de la tierra que abre el pico y la pala. Sacados de aquellos cerros de peligros, penalidades y miseria, con andrajosos uniformes de trabajo y de combate. Y por turnos, conducidos y vigilados como prisioneros, nos metieron en el cine Avenida de Sidi Ifni para que viésemos “El último Cuplé”. Obligada proyección, con centinelas en las puertas para evitar fugas. Terminada la función y en ordenada formación,  montamos de nuevo en los camiones de regreso a las posiciones donde estaba la guerra.  

Con fronteras de minas y alambradas para detener al rebelde enemigo con turbante,  aunque no las  balas, ni tampoco silenciar los ruidos que producen las armas.

Y la figura y la interpretación de Sara Montiel, fue para nosotros el regalo de aquellas navidades del 57. No hubo NO-DO, ni prensa, ni fotos. Una tropa tan fea y mal vestida  no podía transmitir una imagen de normalidad en el territorio del África Occidental Española.

Sin embargo, por aquellos días se comentaba que en el pueblo hubo un gran despliegue de artistas llegados de la península, música, baile, palmas, humor…, y muchos periodistas y cámaras que fotografiaron para la prensa, entre otros, el cuerpo y la gracia de la actriz y cantante Carmen Sevilla, rodeada por la  tropa guapa que había sido seleccionada para tal acontecimiento. Dándose así la mejor imagen del ejército, de sus mandos y de los artistas invitados.

Pasadas unas semanas, nuestro conocimiento de la fiesta fue ampliado con las cartas de la familia y la información y las fotos de las revistas que las madrinas de guerra nos mandaban desde la península.

¡Tan cerca de la noticia y tan mal informados!

Mientras queden los recuerdos, existió la guerra de Sidi Ifni. Aunque fue una contienda silenciada, y los que participamos  en ella, los grandes olvidados. Ni siquiera en los momentos de más homenajes y reconocimientos en el ejército, hubo un recuerdo para los pocos veteranos excombatientes que aún quedamos vivos después de cincuenta y muchos años. También entre nosotros hubo héroes y buenos soldados, además de muertos y discapacitados.

Para la memoria, parece que lo más importante que ocurrió en Sidi Ifni durante las navidades del 57, fue la actuación de conocidos artistas de la farándula española".



Tiene este veterano una pluma, tan precisa como preciosa y oportuna, que para sí quisieran la pléyade de escritores que se han puesto medallas narrando las navidades durante una guerra, de la que no han sabido sino lo que se han ido contando los unos a los otros.





lunes

Recordando a Alfredo Prieto Villota.


A este compañero ejemplar, veterano C.L.P. Paracaidista de la 7ª Cía. de la 2ª Bandera del E.T., que se propuso y consiguió mantener unidos a los "séptimos" de aquella época, quiero, en nombre de mis compañeros del 8º Curso y de la 7ª Cía., rendir el pequeño homenaje de algunos de los recuerdos de hechos compartidos con él:
Llegamos a Alcalá en el mes de Mayo de 1956, con dos días de diferencia entre él y yo, procedentes de La Coruña, Alfredo, y de Málaga yo.
Inmediatamente congeniamos, ¡Menudo cuarteto formamos junto a otro Coruñés, Quique González Sande y otro malagueño para completar el grupo, Juan Carnero Ramiro!
Aquellos paseos de reclutas por Alcalá de Henares, con un brazo derecho que parecía tener un resorte porque saludábamos a diestro y siniestro a cualquiera que tuviera una gorra.
Nuestro paso por la Escuela de Paracaidismo "Méndez Parada", en Alcantarilla.
La "odisea" marina sin poder desembarcar en Sidi-Ifni porque no nos dejaban las olas.

Aquella guerra de la que no volvieron muchos compañeros.
Aquel histórico primer salto en guerra del Ejército Español, en Tiliuin, en el que participamos él y yo con 73 hombres más bajo el mando del Capitán Sánchez Duque.
Tantas operaciones con más riesgo unas que otras, tantas marchas, maniobras, ejercicios de tiro, etc., etc.
 Los desfiles en Las Palmas de Gran Canaria, en el Paseo de la Castellana, en Madrid, y en Alcalá de Henares.
Y muchas, muchas más cosas que, si tengo tiempo, iré contando.

DESCANSE EN PAZ nuestro compañero y amigo ALFREDO PRIETO VILLOTA que estará siempre ¡CON NOSOTROS!

Por José Saura Rizzo, 8º Curso, 7ª Cía. de la 2ª Bandera. de la Agrupación de Banderas Paracaidistas del E.T., hoy BRIPAC.


También es muy interesante el trabajo de José Luís González Vicente:

domingo

Mi autobiografía


Cuando yo escriba mi autobiografía creo que comenzaré por hacerme una pregunta: ¿Soy alguien? ¿Le importo a alguien? 
 Ahora mismo soy un hombre ni joven ni viejo, ni alto ni bajo, ni listo ni tonto, ni rico ni pobre. 
Soy un hombre del montón pero con buena memoria y eso me hace sentirme diferente. 
 ¿Qué hago? ¿Espero algo? ¿Me pesan los años? 
No hago nada, no espero nada, todavía no me pesan los años. 
 De cuando en cuando, sonrío. 
 Soy un hombre que espera poco de los políticos. Nada bueno.
Un espectador de la vida diría yo que soy. 
Sólo conozco a unas cuantas personas de mi comunidad, pero apenas hablamos. Mis experiencias de la vida tienen muy poco en común con las de ellas.
 Soy de pocos amigos; quizá no tenga ninguno de verdad. 
Decía Pío Baroja que eso era señal de inteligencia, y seguía diciendo que “el mayor número de amigos marcaba el grado máximo en el dinamómetro de la estupidez”. 
Quizá solo fuera una frase….. 
 Si donde estoy se habla de política..., sonrío. 
Que se habla de literatura...., sonrío. 
Que se habla de cualquier otra cuestión...., sonrío. 
 Sé que alguien dijo de mí que debía ser imbécil....., también sonrío.
Que se habla de la Guerra de Ifni...., ya no sonrío porque es un asunto muy serio, del que deberían hablar solamente los veteranos que la padecimos cada cual según nuestras propias circunstancias. Todas las demás versiones, todas, nada me importan”.




sábado

Ifni.- Las Navidades de 1957


Las Navidades de 1957 en Ifni, resultaron ser a mi juicio, una paradoja digna de estudio, siendo además un poderoso estímulo para la reflexión.
Esta paradoja permite demostrar las limitaciones de las herramientas de la mente humana.



Caso “A”.-
“He dejado escrito en algún lugar que las Navidades de 1957 no fueron tan malas del todo y resultaron hasta casi divertidas para algunos de nosotros, aunque no tanto para aquellos que debían estar de guardia permanente. No obstante, el espíritu de aquellos jóvenes también estuvo salpicado de anécdotas simpáticas con las bromas o intervenciones artísticas de algunos de sus compañeros.

Carmen Sevilla y Miguel Gila entre otros artistas del momento, llegaron a Ifni para actuar ante los paracaidistas y así alegrar un poco la Navidad de aquel año.

También recuerdo que no faltó ni el turrón ni el vino. Pero también quiero recordar que nuestros compañeros del Regimiento Soria nº 9 y de Tiradores, que estaban en lo alto del monte Bulalam, veían desde lejos el jaleo que se armaba gracias a las actuaciones de los artistas. Algunos de estos compañeros que pudieron bajar hasta nuestro campamento, no se fueron de vacío a su regreso, porque todos nosotros les felicitamos las fiestas y les llenamos sus macutos con parte de cuanto habíamos recibido puntualmente como aguinaldo. Otras viandas las habíamos comprado con nuestro dinero en la cantina y en las tiendas de Sidi-Ifni.
Reconozco que hay otras versiones más exigentes con la historia de aquellas navidades, pero en honor a la verdad hay que reconocer que como siempre, la juventud se impuso por encima de la precariedad de la situación. A posteriori supimos que se había retrasado la entrega de miles de paquetes de turrón y vino recogidos gracias a un programa radiofónico. Fuese porque se perdiera por el camino una gran mayoría, lo cierto es que meses después nos fueron llegando algunas viandas que nos vinieron de perlas”.

Unas Navidades agridulces".


  Caso “B”.-
“Soy un veterano de la guerra de Ifni y recuerdo el día que aparecieron en la montaña, en aquella primera línea de fuego que se había establecido. Eran chavales como nosotros, reclutas llegados de la Península a reforzarnos a nosotros ya curtidos en el fuego enemigo, llenos de miseria y sucios. El aspecto no debía ser muy alentador y así se reflejaba en los rostros de aquellos al vernos. Era Navidad, los moros esos días nos dejaron tranquilos, seguramente por respeto a la religión.

Venían a reforzarnos y lo hicieron reclutas de reemplazo, prácticamente de sus casas a la primera línea.
Ocuparon el flanco derecho, un montículo enfrente del cual
había otro y en lo alto como siempre, algún que otro moro que por su situación estratégica dificultaba tomar la cota.
Dos días después de la llegada de aquellos reclutas, yo estaba de guardia en un montículo de donde se divisaba toda la vaguada y vi, recién llegados, como aquellos chavales sin ninguna experiencia subían la ladera bajo el fuego enemigo. Y vi cómo caían muertos o heridos hasta conseguir la cota. ¡Lo que nos costó cada cota! 

Ha pasado mucho tiempo y ha quedado en el olvido el regimiento al que pertenecían, pero han quedado en mi mente aquellos chavales como yo, llegados a primera línea vestidos casi de “domingo” y que también como yo, unos días después con la rapidez que da la guerra por la supervivencia, habían aprendido a sobrevivir, matando para no serlo uno mismo. Habían aprendido a casi no comer, ni beber, a poco dormir en el suelo y como almohada la mochila con ocho bombas de mano reglamentarias y a convivir amigablemente con los piojos y las pulgas.
Son mis recuerdos de aquellas Navidades".



Caso “C”.-
“Las Navidades de 1957 las pasé en Sidi Ifni montando guardias en las trincheras, y aunque algún día que otro se producían tiroteos, y aun sin que fueran las mejores de mi vida, tampoco estuvieron tan mal.
De la Península empezaron a llegar aguinaldos de todas clases, algunos, muchos, llegaron después de Navidad, ya estropeados los comestibles, tal como los mantecados, turrones, etc.
Pero llegó el tabaco que nos enviaron las fábricas de Canarias, miles de cajetillas, y el vino y licores de Montilla, Moriles, Jerez; también miles de botellas se repartían cada dos o tres días y que íbamos amontonando en cualquier rincón de la trinchera, ocupando el mismo espacio de las balas y de las bombas.

Nuestras Navidades fueron de hacer trincheras y guardias, beber y dormir y pegar algunos tiros, y comer, y más bien poco dedicándonos a escribir cartas de felicitación Navideña a la familia, que en muchos casos te devolvían porque decías algo que la censura consideraba secreto militar.

La felicitación a mi familia se quedó encima de un montón de bombas. La censura me la había devuelto.

Además de los moros, teníamos otros enemigos muy insidiosos y molestos. Eran los insectos en grandes cantidades, pulgas y mosquitos...En aquellas posiciones tan alejadas del pueblo, con la desinformación que se practicaba, sabíamos muy poco del resto del territorio, sin embargo, nos enteramos que Carmen Sevilla y Miguel Gila habían estado en Sidi Ifni actuando para la tropa, la tropa guapa claro está, los elegidos, los que mejor quedaban en el NO-DO. Un día nos bajaron a Sidi Ifni y fuimos a ver una película de Sarita Montiel.

No, esas Navidades no fueron malas pero tampoco fueron buenas. Fueron distintas.
Unas Navidades que siempre recordaré".







Patrona de Infantería

Aquel día de la Patrona de los paracaidistas.

Ocho de diciembre de 2013.
Una vez más, vamos a celebrar el día de nuestra Patrona la Purísima Concepción, que lo es por ser Patrona de Infantería, exactamente lo que somos nosotros los paracaidistas, INFANTERÍA PURA Y DURA.
La alegría y el jolgorio no deben faltar. El homenaje a la Virgen, tampoco.
Sin embargo, no siempre fue así. En 1957, todo el Ejército Español, los de Infantería y los demás, tuvieron, tuvimos  en Ifni un bautismo de fuego harto sangrante y sacrificado, quedando las tierras de Ifni regadas con la sangre de los mejores.
Esta es la historia (muy resumida para vídeo) de lo vivido por nosotros, los de la Primera y Segunda Bandera paracaidista en los albores del DIA DE LA PATRONA LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN.

(Nota, poned los altavoces y la pantalla a su mayor visión si es posible)
Por José Luís González Vicente.